« Back to Album · Next »
This page is a permanent link to the comment below. See all comments »
AemondTargaryen · 31-35
Jugaba demasiados papeles en su día a día. Padre, Rey, pero su favorito era ser ese chico aún enamorado de la más hermosa mujer, que se sentó a su lado. La quería igual que en la academia, y su presencia alimentaba ese amor tal como los pequeños momentos en los que escapaban para besarse a escondidas.
Qué lejos habían llegado.
Decidió mimarla un poco. Dejó su copa de vino sobre la mesa en frente, después le rodeó la cintura con un brazo y la sostuvo contra él. Usando su diestra y tan sólo su dedo índice le acarició el rostro: las mejillas, su nariz, los labios. Se tomó su tiempo para volver a recordar lo perfectas que son sus facciones, luego presionó ese dedo en la almohadilla de su labio inferior, empujándolo tan sólo un poco para entreabrir su boca.
— Gracias por no olvidarte de mí. —
Qué lejos habían llegado.
Decidió mimarla un poco. Dejó su copa de vino sobre la mesa en frente, después le rodeó la cintura con un brazo y la sostuvo contra él. Usando su diestra y tan sólo su dedo índice le acarició el rostro: las mejillas, su nariz, los labios. Se tomó su tiempo para volver a recordar lo perfectas que son sus facciones, luego presionó ese dedo en la almohadilla de su labio inferior, empujándolo tan sólo un poco para entreabrir su boca.
— Gracias por no olvidarte de mí. —
Add a comment...