AndreiClairt is using SimilarWorlds.
Join SimilarWorlds today »
There is no way in which a son of Caine may atone for his sins.
About Me Notes
The Whiteboard is a place where people can send Gestures, Attributes, Images, Comments, and much more...
This page is a permanent link to the comment below. See all comments »
[code]Un nuevo cargamento de libros estaba por llegar esa mañana por lo que el personal de la biblioteca se encontraba pululando el recinto un par de horas antes de su entrada. Aquello había salvado a Misery de tener que seguir escuchando a su asesino gritarle incoherencias y obscenidades; apenas habían pasado cuatro meses y él no paraba de molestarla día tras día, como si fuese imperativo para el asesino oír sollozar a la fantasma.

Apenas se abrieron las puertas Misery pudo escuchar la vida que pasaba fuera de la biblioteca, a veces olvidaba que el mundo seguía girando para todos menos para ella y el recordarlo le sentaba de verdad muy mal; sin embargo, la emoción de leer nuevos ejemplares la invadió con más rapidez que cualquier tristeza y permitió que se animará a echar un vistazo por la ventana y así saborear el momento en el que sus compañeros arribaran. Parecía tonto, en realidad, que la fantasma se comportara como niña pequeña en Navidad pero, al estar conciente al fin de su muerte y no tener nada de contacto con el exterior, los libros y sus páginas eran el único escape a otros mundos que podía tomar. Vivía a través de ellos. Habían sido tesoros inigualables en vida y lo eran también en muerte.

El camión llegó al fin y los ex compañeros de trabajo de Misery empezaron a descargarlo. Eran muchas, muchísimas, cajas de distintos tamaños; se escondió entre los estantes a pesar de tener la habilidad de volverse invisible por voluntad propia, seguía sin acostumbrarse a esas cosas de fantasmas. Tardaron demasiado en terminar de bajar las cajas y otro poco en abrirlas todas para inventariar los libros, la fantasma observaba todo desde lejos, ansiosa por el llegar de la noche para poder andar libre y devorar cada palabra escrita en papel. Ya ni siquiera recordaba el suplicio nocturno que su asesino la hacía pasar.

— Deberíamos ir a desayunar, no rendiremos en el día así.
— Pero el inventario…
— No se va a ir de aquí, volveremos en una hora máximo.
— De acuerdo, la verdad es que sí muero de hambre.
— Sh, no uses esa palabra aquí.
— Ah, sí, lo siento Misery.


En la biblioteca el personal se tomaba muy en serio la idea de que Misery rondaba por el lugar a pesar de que ella nunca se había mostrado frente a ellos. Realmente eran buenas personas, a diferencia de otros que solamente iban a ver su placa conmemorativa y decir tonterías como “hubiera salido por la puerta trasera” o “que tonta por quedarse en un solo lugar”, como si ellos al enfrentarse a un asesino lo pudieran haber hecho mejor.

La chica se asomó en cuanto escuchó la puerta cerrarse con llave y enseguida caminó hasta el mostrador principal para darle un vistazo al inventario; le sonrió a las montañas de libros nuevos cuando pasó a un lado de ellas, conteniendose de tocarlos pues no quería desacomodar el trabajo de los bibliotecarios.
Vaya que la lista pintaba para ser muy larga aunque a penas habían escrito el título de diez de los libros y…

BAM.

Un fuerte golpe la hizo saltar del miedo - irónicamente un fantasma asustado - pensando que era él, que el maldito estaba aprovechando para torturarla de nuevo. Se escondió detrás del estante antes de caer en la cuenta de que era de día y él nunca se manifestaba durante ese tiempo; se asomó un poco, su mirada esmeralda repasó con prisa el lugar con el fin de encontrar lo que había hecho semejante ruido, pronto encontró la respuesta: un pesado libro se hallaba a varios pasos lejos de su posición. Se burló de ella misma con una melodiosa risilla e inició el rescate del ejemplar saliendo de su escondite y caminando hasta el libro. Misery podía materializarse por un periodo de tiempo relativamente corto, siempre que conservará suficiente energía para hacerlo o su ambiente se la proporcionara. Al estar sola tuvo que valerse de sus reservas - bien pudo simplemente hacerlo levitar hasta su lugar inicial pero le gustaba complicarse la muerte - para poder levantar el ejemplar que era realmente pesado. Parecía estar recubierto de alguna especie de piel e incluso le daba la impresión de que era más viejo que la universidad misma pues tenía un olor peculiar; hizo una mueca antes de decidir que podía echarle un vistazo rápido y dirigirse así a las mesas de trabajo para poder sentarse y abrirlo.

— Éste ejemplar pertenece a La Byblos Occultae... — Comenzó a leer en la primera página cuando un mareo la invadió, pronto todo a su alrededor se movió en círculos pero no de manera lenta sino rápida, como si un huracán la hubiese atrapado. Se sintió levitar y alcanzó a ver que el ejemplar flotaba por los aires también, un destello salió del mismo y la deslumbró tanto que se vió obligada a cerrar los ojos. ¿Qué diantres estaba pasando?, ¿dónde estaba la biblioteca?, Misery no se sentía ya en el lugar de su muerte, no estaba ese lazo a su alrededor que le daba conocimiento de que ese era su lugar. Todo se oscureció y lo siguiente que supo fue que…

BAM.[
 
Send Comment