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Haces de la alguna vez alba grababan junto a la sombra del poco repetido, pero no por eso empobrecido follaje un patrón que, meciéndose por mor del suspiro de la tarde, hacían del reposo so tal penumbra una dicha disfrutable y única. El silencio humano era exquisito, abundante, excesivo…, tétrico. La causa era desconocida de tamaña mudez. Tal vez… De pronto, el silente estado del silencio se vio acallado por una panda de tres seres de aparente jóvenes en un mayúsculo estado alterado.
—¡Oh! ¡Mirá namás! Pero ¿qué tenemos aquí? [1/4]
 
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AleisterMayfield · 26-30, M
Sujetándolo de su pierna y alzándola rápido más todavía le hizo perder el equilibrio; dio una pronta patada a la descubierta corva de su otra extremidad haciéndole caer. De ojos incisivos, observando al caído con un abrumador silencio por un instante; así permaneció.
...
Suspirando, con evidentes cardenales sobre lo más visible de su cuerpo caminaba por una vereda sencilla tapizada de las voces del pueblo en las que se anunciaba la rumorada disolución de una mafia ya conocida de la región.
Al lado del caballero seguía el pequeño abra de antes bien agraciado que se resolvió en acompañarlo. Y por el cual las arbitrarias miradas de entrenadores lo agregaban a su misma categoría, buscando retarlo sin éxito alguno. Su nuevo amigo se limitaba a verlo con curiosidad en su devaneo: [3/4]
 
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