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— Qué desastre... — Murmuró mientras se asomaba bajo esa sala de juntas. Nadie en ese sitio sabía conectar cables de forma decente. Ahí abajo había una telaraña, y por supuesto la organización se la habían dejado al pasante.
Apenas tenía una semana allí, y después de su capacitación empezó a ver todos los detalles; su presencia si que era necesaria. Se sentó debajo de la mesa, justo en el centro; sus pies sobresalían a la vista.
Le costó demasiado concentrarse. Taconeos a todas partes, risas de mujeres, no había nunca silencio allí. Suspiró, qué fuera de lugar se sentía; odiaba la "moda".
 
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Thelilacwitch · 22-25
Un par de tacones tenía mejor sonido. Imponía el orden y detenía las risas quisquillosas de las secretarias. Todas alborotadas por el nuevo compañero.

━Ya, ya, por favor. Dejen trabajar al hombre.

La junta empezaba en cuarenta minutos. Presencias de más no tenían justificación; el silencio volvió de a poco.

━¿Va todo bien abajo?

Se sentó en la silla cercana, observó sus pantalones: eran bonitos, pero le faltaba elegancia. Los hombres podían vestir mejor, pensó y cruzó sus piernas. Desde que el nuevo -porque así lo apodaron- llegó a G&W los equipos daban mejores resultados, ¡ya no más fallas en las presentaciones de powerpoint y páginas de administración extraviadas!
 
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