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Publicacion necesaria

Quiero dejar la historia de Blue en esta plataforma, aunque ya estaba en su biografia, la mejore lo mejor que pude.
Se que muchos pueden ver a Blue en otra plataforma, pero en ellas ella es humana, en esta, antes de ser Similar, Era IORBIX , siempre fue vampira y lo sigue siendo. Evitemos enredar mundos, para mi un lugar no debe chocar con otro.



El peso de la eternidad

Siglo XV

Blue era una joven como cualquier otra, nacida en el seno de una familia humilde en una época donde las enfermedades y la miseria eran el pan de cada día. Sin embargo, poseía una peculiaridad: jamás se enfermaba. Desde el día en que nació, su salud permaneció inquebrantable, una bendición que su padre jamás comprendió y que solía calificar, entre murmullos de superstición, como algo unnatural.

A los dieciocho años, la frágil normalidad de su vida se hizo añicos. Un desconocido la atacó en la penumbra y la transformó en vampiro. El cambio fue violento y repentino. Aterrada por la sed insaciable y el miedo desgarrador de lastimar a los suyos, Blue huyó a las sombras.

Con el tiempo, aprendió a controlar sus nuevos instintos y la resistencia de su cuerpo. Al ver que podía contenerse, decidió regresar con su familia. Los ayudaba durante las noches en las labores del hogar y el campo, ya que la luz del sol ahora abrasaba su piel como el fuego. Eventualmente, la verdad salió a la luz y les reveló su naturaleza. Lo que Blue no previó fue la imprudencia de su padre: consumido por el alcohol y el asombro, el hombre comenzó a murmurar el secreto de su hija en la taberna del pueblo.

Días más tarde

Para adaptarse a su condición, Blue adoptó una rutina nocturna. La mayor parte del día transcurría encerrada en la oscuridad de su hogar, por lo que salía al anochecer para despejar su mente, cazar animales en el bosque y tomar baños bajo las estrellas. Su cuerpo ya no conocía el cansancio ni el sueño; las noches eran su refugio y los días, una espera eterna y pesada.

En una de esas caminatas nocturnas, mientras se sumergía en las frías aguas de un arroyo, la trampa se cerró sobre ella.

Fue un ataque rápido por la espalda. Una red pesada la envolvió y múltiples manos humanas la sujetaron con fuerza brutal. Antes de que pudiera usar su fuerza de depredadora, fue sometida.

Cuando recobró el conocimiento, se encontró en una habitación estéril y sellada. No había ventanas ni escapatoria. Con el paso del tiempo, las intenciones de sus captores se hicieron dolorosamente claras: no buscaban destruirla, sino entenderla. Fue sometida a constantes torturas y experimentos sistemáticos. Cortaban su piel, abrían su carne y examinaban sus heridas solo para observar cómo se regeneraban. Aunque su cuerpo no producía lágrimas, la celda se llenaba a diario con sus gritos y sus ruegos desamparados.

Pronto dejó de rogar. El dolor constante desgastó su voluntad hasta sumirla en un estupor apático. Perdió el rastreo del tiempo y el recuerdo de sus padres comenzó a difuminarse. Los días se volvieron indistinguibles unos de otros.

Con el paso de los años —o quizás de los siglos—, los hombres con batas blancas cambiaron. Las herramientas quirúrgicas rudimentarias fueron reemplazadas por máquinas silenciosas, luces parpadeantes y pantallas complejas. ¿Qué año era? ¿Cuánto tiempo llevaba contenida en ese infierno? Las preguntas rondaban su mente mientras permanecía recostada en el suelo frío, contemplando un punto fijo en la pared.

Un día, el instinto de supervivencia que yacía adormecido despertó con rabia. Durante una inspección, Blue arremetió contra los guardias con ferocidad, matando a uno de ellos antes de que los demás pudieran reaccionar. La respuesta fue inmediata: una descarga eléctrica de alto voltaje recorrió su cuerpo, dejándola convulsionando sobre el suelo de metal.

Con la boca llena de sangre y el cuerpo paralizado por la corriente, levantó la mirada hacia sus captores tras el cristal reforzado. Por primera vez en siglos, su voz no traía ruegos, sino odio puro.

—¡Váyanse a la mierda! —rugió, con las venas marcadas en el rostro—. ¡Muéranse todos, malditos hijos de perra!

La puerta pesada de titanio se selló con un soplido neumático, sumiéndola de nuevo en la penumbra.

Pasó mucho tiempo hasta que volvieron a abrirla. Cuando finalmente la sacaron de la celda, el mundo que conocía había desaparecido por completo. Al pasar junto a una ventana de la instalación, Blue miró hacia el exterior: la pradera verde de su juventud había sido sepultada bajo un mar de concreto, rascacielos imponentes y luces de neón.

Su cautiverio había entrado en una nueva fase. Ya no solo estudiaban su anatomía; ahora la obligaban a tomar clases, a aprender idiomas modernos, a leer y a escribir en la nueva era. Blue observaba la extraña civilización del futuro a través de un cristal, convertida en un reliquia viviente del pasado.

Aquí tienes la continuación de la historia, manteniendo el tono narrativo y explorando la evolución de Blue, el escape, su ascenso al éxito y la melancolía de la inmortalidad.

La luz y el escape

Las rutinas de aprendizaje en la instalación científica se volvieron cada vez más estrictas. Entre los investigadores, un joven científico llamado Adrián fue asignado a su seguimiento diario. A diferencia de los demás, Adrián no la miraba como a un espécimen o a un monstruo; en sus ojos había una compasión genuina. Con el tiempo, las largas horas de estudio y las conversaciones a través del cristal se convirtieron en un refugio para ambos, transformando la fascinación científica de Adrián en un amor profundo e inevitable.

Un día, durante una de las fases de pruebas clínicas en las que evaluaban la regeneración celular acelerada que sus captores habían modificado a lo largo de décadas, ocurrió lo impensable. Para probar la resistencia de su piel tratada genéticamente, la expusieron a una cámara de luz ultravioleta concentrada que simulaba la radiación solar directa. Blue se preparó para el sufrimiento del fuego ardiente que recordaba de su juventud en el siglo XV, pero el dolor nunca llegó. La radiación no provocó quemaduras ni ampollas; su piel, alterada por años de sintetización y experimentos, simplemente absorbió la luz. Había dejado de ser vulnerable al sol.

Al darse cuenta de que la instalación planeaba subir el nivel de confinamiento al ver los resultados, Adrián supo que no podía permitir que se quedara allí para siempre. Arriesgando su carrera y su vida, Adrián creó una falla en los sistemas de seguridad durante el turno nocturno. Desactivó los cierres electrónicos, borró los registros de rastreo de Blue y la guió a través de los oscuros pasillos del complejo hasta las puertas de salida.

Cuando cruzaron el umbral, el mundo exterior la recibió con la deslumbrante luz de la mañana. Por primera vez en siglos, Blue sintió el calor del sol sobre su piel sin sentir dolor. En medio de lágrimas y una apresurada despedida, Adrián le entregó una identidad falsa, algo de dinero y una promesa de libertad antes de pedirle que huyera sin mirar atrás.

La fachada de cristal

Adaptarse al siglo XXI no fue sencillo, pero su capacidad para aprender rápido y su singular belleza —una piel porcelánica perfecta, rasgos atemporales y una mirada profunda marcada por siglos de historia— llamaron la atención de un agente de talentos. En poco tiempo, Blue se adentró en la industria de la moda.

El mundo del modelaje le ofrecía el camuflaje perfecto: un entorno obsesionado con la juventud, la estética y la noche. Se convirtió en una modelo reconocida internacionalmente, portada de revistas e icono de grandes marcas. Para el público y la prensa, era una belleza misteriosa e inalcanzable; para ella, la fama no era más que un escudo para ocultar su verdadera naturaleza y mantenerse a salvo en medio de la multitud.

Sin embargo, detrás de las luces de neón, los desfiles de alta costura y los aplausos, la realidad de su existencia volvió a imponerse.

Con el transcurso de las décadas, vio envejecer a las pocas personas con las que intentó conectar. Intentó buscar a Adrián, solo para enterarse años después de que había fallecido por la edad. Vio a sus amigos del medio artístico acumular arrugas, perder la vitalidad y finalmente partir, mientras ella permanecía idéntica, congelada en la imagen de una joven de dieciocho años.

Para Blue, la vida eterna reveló su verdadera cara. La inmortalidad no era un don divino ni una bendición de la ciencia; era una condena solitaria. Cambiar de ciudad cada diez años, inventar nuevos nombres, abandonar los hogares que empezaba a amar y ver cómo todo lo que la rodeaba se desmoronaba con el paso del tiempo convirtió su existencia en un ciclo interminable de duelos.

Aceptó que el mundo humano avanza como un río constante, mientras que ella se había convertido en una piedra atrapada en el fondo, obligada a contemplar el flujo de la vida sin poder formar parte de su destino final.
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BigBoss · M
Me gusta ver biografías de personaje y ha sido un gusto poder leer la tuya~
Muy interesante 🖤 Gracias por compartirla como post

 
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