—Se transformó en dragón, dejando salir un rugido que retumbó por todo el bosque, uno de dolor, como un profundo quejido, donde liberó lo que solía contenerse a pesar de que trataba no demostrar sentimientos negativos. Bajó la cabeza, casi dejando que su hocico tocará el suelo, aquel donde de encontraba el que sería su nido pero sólo en eso quedaría. Sus lágrimas de nuevo mojaron la tierra, observando por última vez aquel lugar antes de emprender el vuelo para alejarse, ir a cualquier otro lado sin saber siquiera a dónde, sólo quería marcharse.—