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AsC1578214 · F
Las llantas emitieron un chirrido terrible en dos ocasiones. La primera fue cuando la vuelta se dio de manera inusualmente rápida y la segunda fue cuando el freno recibió un pisotón a fondo. La figura delante del parabrisas le confirmó lo obvio, era flash, y posiblemente se había colocado frente a ella para frenarla de un posible escape. ¿Ahora qué? Artemisa colocó el freno de mano y apagó las luces delanteras para no cegarse a sí misma al salir del auto. Mientras empujaba la puerta para cerrarla y afianzaba sus pies al asfalto se preguntó si Dick lo habría enviado a buscarla, o tal vez Roy, maldijo para sus adentros, prefería recibir charlas incómodas de Queen. Al menos el no se parecía a Wally...
¿Wally?
Una vez sus ojos se acostumbraron a la oscuridad del lugar no le hizo falta avanzar más de dos pasos para ver inconsistencias en su primera visión. El cabello desordenado y pelirrojo era característico de Kid Flash, de Wally. ¿Sus ojos le mentían?, ¿realmente estaba tan rota como para hacerse visiones de su ex novio muerto? Esta vez estaba segura de no haberle pedido a Zatanna que la dejara ver a Wally en el limbo, ella había tenido su cierre, se había despedido. El dolor reciente era por el recuerdo, sí, pero uno activado a raíz de Conner. Entonces, ¿por qué?
—¿W-Wally? —su voz emitió un sonido lastimero, tembloroso. Tenía la garganta seca de súbito y las manos, al igual que las piernas, parecían poseer un tic nervioso que las hacía agitarse sin control. Pudo oír la voz de Jade en su cabeza, "te ves débil, hermanita. ¿Ya olvidaste el entrenamiento? Deberías ser buena en esperar lo inesperado". Fue hasta ese momento que su cerebro realmente procesó cada paso que había dado ese día. Esa no era una ilusión, no era un sueño. Estaba pasando.
A diferencia de aquella vez en el limbo, en la que se lanzó a sus brazos sin dudarlo, Artemis no pudo ni quiso dar un paso más cerca. Pensó en su duelo, pensó en su avance, pensó en su nueva relación (que le supo insulsa de repente). Ella ya había empezado a dar vuelta a la página. ¡Tanto le había costado! ¿Debía estar feliz de verlo?, ¿debía estar molesta porque no volviera antes?, ¿cómo había revivido? Eran tantas preguntas.
Su diestra se aferró al espejo lateral del auto, como si con ello buscara sostenerse para no caer, y su rubia cabellera se agitó con el pasar el viento, tal como antes. Sólo que esta vez no se sintió como una brisa fresca que despejaba su mente; esta vez fue el factor que hizo caer las lágrimas contenidas en su mirada.
¿Wally?
Una vez sus ojos se acostumbraron a la oscuridad del lugar no le hizo falta avanzar más de dos pasos para ver inconsistencias en su primera visión. El cabello desordenado y pelirrojo era característico de Kid Flash, de Wally. ¿Sus ojos le mentían?, ¿realmente estaba tan rota como para hacerse visiones de su ex novio muerto? Esta vez estaba segura de no haberle pedido a Zatanna que la dejara ver a Wally en el limbo, ella había tenido su cierre, se había despedido. El dolor reciente era por el recuerdo, sí, pero uno activado a raíz de Conner. Entonces, ¿por qué?
—¿W-Wally? —su voz emitió un sonido lastimero, tembloroso. Tenía la garganta seca de súbito y las manos, al igual que las piernas, parecían poseer un tic nervioso que las hacía agitarse sin control. Pudo oír la voz de Jade en su cabeza, "te ves débil, hermanita. ¿Ya olvidaste el entrenamiento? Deberías ser buena en esperar lo inesperado". Fue hasta ese momento que su cerebro realmente procesó cada paso que había dado ese día. Esa no era una ilusión, no era un sueño. Estaba pasando.
A diferencia de aquella vez en el limbo, en la que se lanzó a sus brazos sin dudarlo, Artemis no pudo ni quiso dar un paso más cerca. Pensó en su duelo, pensó en su avance, pensó en su nueva relación (que le supo insulsa de repente). Ella ya había empezado a dar vuelta a la página. ¡Tanto le había costado! ¿Debía estar feliz de verlo?, ¿debía estar molesta porque no volviera antes?, ¿cómo había revivido? Eran tantas preguntas.
Su diestra se aferró al espejo lateral del auto, como si con ello buscara sostenerse para no caer, y su rubia cabellera se agitó con el pasar el viento, tal como antes. Sólo que esta vez no se sintió como una brisa fresca que despejaba su mente; esta vez fue el factor que hizo caer las lágrimas contenidas en su mirada.