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GeneralZod · 31-35, M
En una zona de la Vía Láctea lejana al planeta Tierra, en el espacio de un sistema solar conformado por un sol amarillo, la nave nodriza del titán loco sigue su curso. Los radares de la misma detectan algo acercarse a toda velocidad, pero los responsables de informar de ese hecho no tienen tiempo suficiente para hacerlo antes de que una potente explosión sacuda la totalidad de la estructura. Algo, o más bien alguien, ha atravesado los escudos de la nave junto a la superficie metálica de la misma en un solo impacto.

Los técnicos y la infantería que parte a revisar y sellar la brecha tras el sonar de las alarmas son los primeros en caer a manos del intruso, quien no necesita detener su paso tranquilo por los espaciosos pasillos de la astronave para partir los cuellos de aquellos que osan levantar las armas contra él. Quizás tuviesen armamento capaz de herirle, pero no lo trajeron consigo pues no conocían la gravedad de la amenza que se cernía sobre ellos.

Los gritos, golpes y pequeñas explosiones se hacen oír marcando un camino recto hasta la sala de mando que más parece un salón del trono extravagantemente grande; allí donde el invasor esperaba encontrar a Thanos. Pese a no estar familiarizado con la arquitectura del lugar, la capacidad de ver a través de las paredes le permitió llegar a su destino sin perder demasiado tiempo. Quizás eso fue lo que le previno también de tardar tanto como para que guardias verdaderamente poderosos se interpusiesen en su camino.

La puerta de la sala se abre con un solo derechazo que la arranca de sus soportes y la hace caer con una abolladura en forma de puño al suelo con un ruido seco. Ahí entra Zod, vestido con su armadura kriptoniana negra de la casa de Zod (evidenciado por la Z estilizada roja en su pecho) y luciendo una elegante capa negra.

— Me disculpo por mis malos modales. — Dijo con arrogancia. Estaba claro que no sentía culpa por nada. — Has de ser Thanos, imagino. He oído de tu fuerza y habiidades y creo que puedes serme de gran utilidad, así que te lo diré solo una vez: Arrodíllate ante Zod.