**Aquella noche figuraba el perfecto momento para que algo inesperado pudiera ocurrir, el ambiente era lo suficientemente inhóspito como para causar escalofríos a cualquiera con tan sólo hallarse en la zona de influencia. Como Capitán de la Orden Águila Negra, él no sólo cumplía con funciones que beneficien al imperio, sino también con algunas misiones que involucren alguna cuantiosa recompensa, así que ese era el motivo de hallarse en la ciudad de Fuyuki, específicamente en el complejo de los edificios.
—Alguien acaba de llegar.— La tranquila voz de quien se encontraba en uno de los aposentos de los edificios abandonados, para ser exactos: un cuarto de almacenamiento. El visitante, era un hombre alto de cabellos desarreglados en tonalidad borgoña quien vestía uniformes militares similares a los usaba la ss germana, con una banda roja en el brazo derecho que lleva un águila negra. Destacando también una espada guarecida en el costado izquierdo dentro de una vaina de cuero negro con retoques de refinería en oro, de la que sobresale una imponente empuñadura dorada.
Aquél, poseía una habilidad extrasensorial que le permitía saber con detalle lo que ocurre fuera de su rango visual, una habilidad pasiva que le sirve mucho más en ese tipo de misiones peligrosas. Sin embargo, pese a hallarse en terreno hostil, su expresión se muestra serena, como si no le importase haber entrado a la boca del lobo**