KazukiHihara1550314 is away from SimilarWorlds at the moment.
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alegre - infantil - torpe
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SW-User
Caminaba con todo el corazón agitado por aquellas calles tan angostas donde se podían apreciar todo tipo de mercados. Sus manos sudorosas jugueteaban con un pequeño canasto listo para recibir la orden de docena de panqueque.
Ikuya veía más que aterrado el lugar donde debía recogerlas, se lo había prometido a su madre que las recogería antes de que ella saliera del trabajo.
Se confortaba dándose ánimos internos sobre aquellos lugares que le provocaban pánico. Un pánico que le prohibía poder jalar aire a sus pulmones, un pánico que le causaba dolor de cabeza, un pánico que sabía, podía acabar con su miserable vida.
Corrió como sus piernas entumecidas se lo permitieron al lugar, pagó el pedido y esperó con gran nerviosismo a que se dignaran a dárselo en el canasto.
Tenía ese horrible pensamiento de muerte invadiendo sus sentidos, pero debía ser fuerte por su madre.
No había pasado mucho cuando se lo entregaron y de allí agradeció con la cabeza, su garganta la sentía dolorosamente seca que le impedía hablar.
Respiró una vez más y posterior salir del lugar con su canasta en mano, vio al chico que se notaba triste y con temor le tomó del hombro.
–¿Éstas bien?
Preguntó tratando de sonar como toda una persona nomal cosa que falló, su voz sonaba chillona dejando descubierto su terror.
Ikuya veía más que aterrado el lugar donde debía recogerlas, se lo había prometido a su madre que las recogería antes de que ella saliera del trabajo.
Se confortaba dándose ánimos internos sobre aquellos lugares que le provocaban pánico. Un pánico que le prohibía poder jalar aire a sus pulmones, un pánico que le causaba dolor de cabeza, un pánico que sabía, podía acabar con su miserable vida.
Corrió como sus piernas entumecidas se lo permitieron al lugar, pagó el pedido y esperó con gran nerviosismo a que se dignaran a dárselo en el canasto.
Tenía ese horrible pensamiento de muerte invadiendo sus sentidos, pero debía ser fuerte por su madre.
No había pasado mucho cuando se lo entregaron y de allí agradeció con la cabeza, su garganta la sentía dolorosamente seca que le impedía hablar.
Respiró una vez más y posterior salir del lugar con su canasta en mano, vio al chico que se notaba triste y con temor le tomó del hombro.
–¿Éstas bien?
Preguntó tratando de sonar como toda una persona nomal cosa que falló, su voz sonaba chillona dejando descubierto su terror.