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s1519735 · F
[code]Aún no podía creer que finalmente habían logrado juntar el dinero suficiente para mudarse juntas; jamás imaginó que con semejante cantidad hubieran podido encontrar un “lugar decente”. La castaña había sido quien encontró dicho lugar, razón por la cual la rubia desconocía la apariencia del mismo; debía admitirlo, se había dejado llevar por la emoción de finalmente empezar a vivir juntas que no se detuvo un segundo en averiguar si realmente era agradable o no. Después de todo, lo importante era la experiencia de convivir con su mejor amiga, el lugar era lo de menos... O al menos, eso creía.

Ya habían sido empacadas y llevadas las cosas más pesadas en una mudanza compartida con su contraria; quedando por llevar, por su cuenta, cajas pequeñas y varias maletas con lo más vital para cada una.[/code]

—Vamos, Nuez, hay que conocer el lugar. Yo juzgaré si realmente es más bonito de lo que el precio amerita.— [code]Y es que no podía evitarlo, pese a que creyera fielmente que el lugar era lo de menos, la verdad es que aquella joven pecaba de superficialidad y un gusto que no cualquier cosa lograba complacer. Una gota de sudor rodó por su frente, pensando qué es lo que haría si el lugar no resultaba de su agrado; entonces sacudió tan negativas ideas de su mente, repitiéndose para sus adentros “Akemi no tiene mal gusto”. Manteniendo ese pensamiento, tomó la jaula donde venía su pequeña ardilla y una maleta; poco q poco subiría todo.

Se aproximó a la entrada del lugar, cuando de repente el pequeño roedor se empezó a mostrar muy inquieto y ansioso, provocando que la jaula se sacudiera levemente entre sus dedos, obligando a la joven rubia a emplear mayor fuerza en su agarre para que esta no se cayera.[/code] —¡Nuez, por dios!, ¿¡qué te ocurre!?— [code]Reclamó con un toque de preocupación y molestia en su hablar, elevando la pequeña jaula a la altura de sus ojos; sin embargo, algo provocaría que aquellos zafiros se desviaran hacia el interior del edificio. Se trataba de una pequeña pelota que rodaba hacia su dirección desde el interior; su mirada buscaba fervientemente al individuo que la había lanzado, pero... No había nadie a la vista.[/code]