Feliz
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TsN1521609 · F
R.Out; Disculpe mi larga demora en responderle
En un inicio de su vida, jamas pensó que lo "imposible" y lo que fingió no haberle interesado se volvería parte de su vida. Aquel cruel destino la obligo a tomar ese camino de vivir como si fuera humana, convivir entre ellos por suerte acompañada de su "gemelo-guardián". Y le era una idea sumamente interesante sobre todo divertida, desde joven a tenido esa inevitable curiosidad de saber como era la raza humana, que tan "frágiles" y crueles podían llegar a ser. Había bueno lugares para descubrir ese tipo de seres, solo le faltaría encontrarlos.
Aunque también las razones de sus continuos viajes era para alejarse de quienes la querían una vez más en sus manos. Debido a ello y la mala experiencia en su pasado, a pesar de ser un demonio era la primera en detestar a los de su propia raza. . .
O así lo creía. Por ello mantenía la excusa de "vigilar a los humanos" con tal de no estar cerca de uno. Claro que los demonios tampoco desearían estar cerca de ella, al menos los que ya la conocen y los que no, pues serian su entretenimiento y vaya que su actitud daba que temer.
Pero eso no era de que preocuparse ahora, si no del día. Si, lo a veces lo detestaba no encontraba nada bueno en ello, debía levantarse todo el tiempo y presenciar como los humanos agradecían el estar vivo - Si no fuera por la regla: no matar a ningún ser humano, rogarían. - Dijo la demonio entre gruñidos, estando bajo la sabanas y es que ella podía sentir si los humanos "rezaban" y agradecían ante todo. Se levanto tirando la sabana a un lado y encaminándose a su armario para arreglarse. Aprovecharía para salir y disfrutar lo que podía. Desde su llegada no encontraba nada entretenido, solo "inofensivas" bromas a los transeúntes la mantenían menos aburrida y claro que nadie sabia que era ella la causante de sus desgracias.
¿Quién lo notaria? ¿Quién sospecharía de esa juvenil y hermosa chica de aparentemente 17 de edad? absolutamente nadie, pues las apariencias en ese mundo era lo más importante y lo que confiaba a todos. Sus pasos se encaminarían por aquella ciudad, pensando en que comprar a lo que su rostro de apariencia "angelical" pero inexpresiva se poso sobre aquel único local que resaltaba entre los demás. Se acerco y miro el letrero con ese curioso nombre que le hacia recordar el libro de "Alicia en el país de las maravillas" eso llamo su atención junto a la palabra "pastelería" pues gustaba de los dulces.
En un inicio de su vida, jamas pensó que lo "imposible" y lo que fingió no haberle interesado se volvería parte de su vida. Aquel cruel destino la obligo a tomar ese camino de vivir como si fuera humana, convivir entre ellos por suerte acompañada de su "gemelo-guardián". Y le era una idea sumamente interesante sobre todo divertida, desde joven a tenido esa inevitable curiosidad de saber como era la raza humana, que tan "frágiles" y crueles podían llegar a ser. Había bueno lugares para descubrir ese tipo de seres, solo le faltaría encontrarlos.
Aunque también las razones de sus continuos viajes era para alejarse de quienes la querían una vez más en sus manos. Debido a ello y la mala experiencia en su pasado, a pesar de ser un demonio era la primera en detestar a los de su propia raza. . .
O así lo creía. Por ello mantenía la excusa de "vigilar a los humanos" con tal de no estar cerca de uno. Claro que los demonios tampoco desearían estar cerca de ella, al menos los que ya la conocen y los que no, pues serian su entretenimiento y vaya que su actitud daba que temer.
Pero eso no era de que preocuparse ahora, si no del día. Si, lo a veces lo detestaba no encontraba nada bueno en ello, debía levantarse todo el tiempo y presenciar como los humanos agradecían el estar vivo - Si no fuera por la regla: no matar a ningún ser humano, rogarían. - Dijo la demonio entre gruñidos, estando bajo la sabanas y es que ella podía sentir si los humanos "rezaban" y agradecían ante todo. Se levanto tirando la sabana a un lado y encaminándose a su armario para arreglarse. Aprovecharía para salir y disfrutar lo que podía. Desde su llegada no encontraba nada entretenido, solo "inofensivas" bromas a los transeúntes la mantenían menos aburrida y claro que nadie sabia que era ella la causante de sus desgracias.
¿Quién lo notaria? ¿Quién sospecharía de esa juvenil y hermosa chica de aparentemente 17 de edad? absolutamente nadie, pues las apariencias en ese mundo era lo más importante y lo que confiaba a todos. Sus pasos se encaminarían por aquella ciudad, pensando en que comprar a lo que su rostro de apariencia "angelical" pero inexpresiva se poso sobre aquel único local que resaltaba entre los demás. Se acerco y miro el letrero con ese curioso nombre que le hacia recordar el libro de "Alicia en el país de las maravillas" eso llamo su atención junto a la palabra "pastelería" pues gustaba de los dulces.