i’m the captain of slytherin and my own faith. | ᴍᴀʀᴀᴜᴅᴇʀ's ᴇʀᴀ ʀᴘ
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User1573223 · M
Toujours Pour
"Es un honor que se te considere para este deber. ¿Te sientes honrado, Arcturus?, ¿no te alegra hacer algo bueno por esta comunidad?"
Las palabras de Walburga resonaban en los oídos de Black como un eco que había empezado siendo lejano, pero que poco a poco tomaba más volumen, intensidad y presencia. Era como si ella estuviese ahí, junto a él, sosteniendole la mano en alto para obligarlo a apuntar la varita hacia el siguiente muggle asustadizo... Como si fuese ella la que conjuraba el maleficio "crucio" para hacer que la punta de la madera se iluminara antes de lanzar un rayo entre rojizo y verdoso que acabara colisionando con el cuerpo enclenque de la pobre victima. Pero no, no era Walburga ni era Orion quien perpetuaba tan terrible acto. Era él mismo el verdugo, y todo sucedía frente a sus ojos, pese a que su mente lo procesara más bien en tercera persona.
El acto era tan atroz que Regulus se había disociado de la realidad para poder mantener la compostura y no arruinar aquella prueba que el Señor Tenebroso les había impuesto; de lo contrario, si mostraba un ápice de la repulsión que estaba sintiendo, dejaría de ser el único digno de los hijos varones de la familia Black. Y no podía permitírselo, Sirius le había arrancado esa posibilidad.
—Diffindo —no supo en qué momento lo dijo, ni sintió sus propios labios moverse. Sin embargo, el encantamiento seccionador cortó sin miramientos la piel del hombre que aún se retorcía por el terrible dolor, y su sangre salió disparada en varias direcciones. El traje -anteriormente impoluto- de Regulus se manchó de diversas gotas de aquel líquido carmesí. Curioso que en lo único que atinara en pensar fuese lo molesta que estaría su madre por la prenda.
"Bien hecho, joven Black. Los cortes son bastante limpios. ¿Por qué no vuelves a tus deberes habituales? Pero antes... Deberás conjurarlo. Terminar el trabajo. Ha sido demasiada tortura, temo que muera desangrado antes de que puedas ver como su alma escapa de sus ojos."
—Avada...
—¡Avadakedabra!
Fue lo imprevisto del momenyo, la sorpresa y el alivio, lo que hizo que Regulus volviese a la realidad de pronto solo para darse cuenta de que el mismísimo Voldemort acababa de hablar con él y que había sido Bellatrix la que había conjurado la maldición imperdonable antes que él. Salvándolo, sin que ella siquiera tuviese esa intención para empezar. Pues apenas el hombre falleció, se fue saltando con euforia para seguir con la siguiente persona.
Hasta ese momento Regulus fue capaz de percibir los gritos desgarradores y la piel se le heló por completo.
—Vete ya —una voz detrás de él pareció ordenarle que desapareciera, pese a que la voz vibrara con nerviosismo y miedo más que con severidad.
Black ni siquiera se dio la vuelta para conocer el rostro del locutor. Empezó a andar lejos de ahí y siguió andando, anduvo entre cadaveres y magos. Pudo ver de reojo a Malfoy, a los gemelos Carrow, a Lestrange y a su mismísima prima, quien estaba siendo reprendida por Voldemort. Anduvo hasta que dejó todo aquello atrás y los gritos dejaron de oírse, y siguió andando sin un rumbo definido. Realmente se sorprendió cuando vio un recinto frente a él escuchó a lo lejos la voz de Vanity. ¿Por qué había llegado hasta ahí?
Quiso responderle a la rubia, pero temió que su voz saliera en forma de gritos. Fue consciente de las miradas que ella le lanzaba y hasta entonces se vio la diestra ensangrentada. No supo cómo se la había manchado, y aún tenía la varita sostenida entre sus dedos cuando comenzó a restregarse con fuerza la palma en el pantalón de vestir.
Atinó a negar con la cabeza y se aseguró de no perder demasiado la compostura. Por costumbre, más que nada, de reprimir todo sentimiento que pudiera mostrarse en su expresión; empero, algo de dolor sí dejó ver, cuando sonrió de lado. Una mueca tan lastimera que bien podría significar lo mismo que una lágrima.