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i’m the captain of slytherin and my own faith. | ᴍᴀʀᴀᴜᴅᴇʀ's ᴇʀᴀ ʀᴘ
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JB1535635 · F
Entonces la chica bonita quería respuestas. Pues las tendría. Jenna pestañeó un par de veces y luego en su rostro se perfiló una sonrisa—. Soy el contenedor de un demonio y cada vez que este quiere hacer una visita a este plano terrenal, pues se manifiesta a través de mi. A veces trae compañía consigo, como demonios menores los cuales esparcen plagas y otros detalles, ya sabes, las visitas no pueden llegar con las manos vacías. — De la misma manera que Emilia podía implicar más de un significado en sus palabras tan solo utilizando su tono de voz, Jenna también era capaz de hacerlo. Combinado con una ceja arqueada y un tono jocoso, todo lo que acababa de decir podría sonar como un delirio a pesar de que no podría ser más cercano de la realidad. De la suya y del resto de la comunidad de reencarnados que todavía no iba a revelar frente a una desconocida.

Sin embargo, Dantalion la había escuchado alto y claro y los ojos curiosos de la lagartija delataban dos cosas: la primera, diversión. Y, la segunda, que estaba a punto de dejar a un lado todo ese aburrido acto de ser un simple animal, con una sonora carcajada poco propia de una lagartija:— JAAAAAAAAA —pero capaz más apropiada para un demonio encerrado en esa forma humilde.

Jenna colocó los ojos en blanco conforme la lagartija tosía y con sus pequeñas patitas trataba de zafarse de ese agarre tan desconsiderado que sufría a mano de esa atrevida mortal—. Yo te voy a causar problemas cuando no me dejes salir de acá, ¿quién crees que soy para que estés sujetándome así? ¡¿Eh?! ¡JENNA! ¡SÁCAME DE ESTA PRISIÓN! —hubiera sido divertido ser la espectadora de los aprietos del pequeño demonio, pero en el momento en que su arma fue retirada de sus manos, Jenna frunció el ceño con el enojo hirviendo a una velocidad alarmante. La rulosa dio un paso hacia adelante, lista para adelantarse a cualquier golpe cuando la desconocida guardó su palo de madera. Soltó un resoplido, sintiendo cómo esa pequeña inyección de adrenalina, el anticipo a una pelea, empezaba a desvanecerse—. Tu recelo a que explore por donde quiera me hace creer que este lugar guarda cosas más interesantes que un palo de madera multiusos.

Dantalion continuaba peleando por su libertad, con esos mordiscos inofensivos pero que él juraba que en nada dejarían regueros de sangre. Jenna ignoró a la mascota de Sabriel y se enfocó en la rubia frente a ella. — ¿A qué te refieres con terminar? — Genuina confusión. Hasta la lagartija se detuvo de morder para observar con sus ojos verdes a la muchacha. — ¿Terminar contigo? ¿O el asunto? ¿O ambos? Si pides ambos, puedo hacerte una bonita oferta y acabar con los pendientes en mitad de tiempo. — Era un deleite tomarse esas palabras con tanta ligereza. Jenna estaba tan acostumbrada a morirse una y otra vez que consideraba el proceso como algo de rutina. Sin embargo, tenía que recordar que no todos pasaban por lo mismo.

Se aclaró la garganta y con el mentón señaló hacia el arma—. La querías abajo y allí está. Pero si no me devuelves a la lagartija con vida, me tomaré la libertad de vengarlo contigo ¿Ya había hablado contigo antes? Créeme, cuando empieza a hablar es más insufrible de lo normal y no vas a querer perder tu vida por una criatura inmunda como esa. — Tremendo encanto que se manejaba Bane cuando hablaba del hijo de la nigromante Wolrick. Dantalion levantó su cabeza y suspiró—. Puedo escuchar varios latidos acercándose, ya me quiero ir.

Sí, yo también.

Y, sin más, Jenna apretó el dije de su collar el cual resplandeció. A las espaldas de la desconocida se abrió una brecha en el espacio, un portal y antes de que esta protestara, la rulosa la empujó hacia esa brecha sin deliberarlo. Ilusa. Creyó que esa brecha la llevaría de vuelta a casa, que así como había llegado a esa dimensión, también podría volver. Pero las cosas no eran tan fáciles, porque cuando cruzó el portal, se topó con neblina y árboles gigantescos—. Esto no es el departamento en Bristol —no, mejor: era el bosque prohibido. Si es que, en todas las dimensiones, Jenna siempre estaría inclinada a los desastres y los escenarios peligrosos. Volteó para buscar con la mirada tanto a la lagartija como a la desconocida—. Oye, ¿dónde estamos?
 
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