Ya habia pasado un mes desde que, de la forma mas imprevista posible, Mirio habia entregado todo de si para poder proteger a la pequeña Eri y ganar tiempo para los refuerzos, mas el precio a pagar por aquel valeroso acto fue aquello a lo cual mas queria de si; su quirk, quirk que le llevo tiempo poder dominar y sacar lo mejor de este mismo.
Ese dia habia asistido a la U.A, despues de todo, aun podia pasar y los jovenes aun le reconocian por su acto, mas en aquella visita no seria para ver a Tamaki o Nejire, ni siquiera a Eri, sino que estaba de camino para poder ver a la unica otra persona que podria entenderle (o ello pensaba) por lo cual despues de saludar a algunos jovenes y hablar con otras personas, Mirio llegaria hasta las oficinas de los profesores, especificamente aquella donde estaba el antiguo simbolo de la paz. Suspiro pesado y entonces golpeo la puerta un par de veces antes de abrir la misma, con una gran sonrisa en su rostro.
— Buenos dias All Might sensei... ¿Puedo pasar?
pregunto, en espera de una respuesta positiva a ello que pidio.