Guerrero, Guardian, Santo del Valor, Herrero y Padre de una Princesita ¿Acaso no soy agradable?
About Me About Me NotesThe Whiteboard is a place where people can send Gestures, Attributes, Images, Comments, and much more...
This page is a permanent link to the comment below. See all comments »
N1559333 · 26-30, F
bien su rostro, pero el aura de aquel hombre no parecía ser amenazante, la idea de acercarse hasta él se apoderó de la mente de la menor, pero antes de que pudiera hacerlo, desde el otro extremo el matrimonio Birdwhistle salió de entre los árboles, solo para encontrarse con aquel desconocido armado.‒
¿Has sido tú quien hizo esto?
¿Quien eres?
‒Preguntaron ambos paladines, con aire tranquilo, pero a la vez preparados para todo, la mirada de Morgan se fijó en la figura el desconocido, manteniendo una distancia prudente entre ambos. Nanna no sabía que hacer, después de todo había desobedecido a sus padres, pero a ese punto ya no valía la pena regresar a casa, además, la mirada de su madre, sorpresivamente, no se encontraba sobre el individuo de cabellos platinados, sino sobre el lugar donde ella se encontraba, parecía incluso saber que estaba ahí... no, realmente lo sabía y por ello, esconderse ya no servía e nada, a paso lento salió de detrás del árbol donde se encontraba y al igual que sus padres, se mantuvo alejada, en silencio y observando al sujeto aquel con mucha curiosidad, el que una sola persona pudiese hacer tanto daño al lugar decía mucho de la misma, su poder debía ser impresionante, pero al mismo tiempo, su aura y su presencia se sentían pacíficas, poco amenazadoras, incluso tenían cierta familiaridad y este hecho atraía a la pequeña rubia, quien se dio cuenta ya muy tarde que se había acercado varios pasos más hacia él.‒
No pareces ser una mala persona...
¿Has sido tú quien hizo esto?
¿Quien eres?
‒Preguntaron ambos paladines, con aire tranquilo, pero a la vez preparados para todo, la mirada de Morgan se fijó en la figura el desconocido, manteniendo una distancia prudente entre ambos. Nanna no sabía que hacer, después de todo había desobedecido a sus padres, pero a ese punto ya no valía la pena regresar a casa, además, la mirada de su madre, sorpresivamente, no se encontraba sobre el individuo de cabellos platinados, sino sobre el lugar donde ella se encontraba, parecía incluso saber que estaba ahí... no, realmente lo sabía y por ello, esconderse ya no servía e nada, a paso lento salió de detrás del árbol donde se encontraba y al igual que sus padres, se mantuvo alejada, en silencio y observando al sujeto aquel con mucha curiosidad, el que una sola persona pudiese hacer tanto daño al lugar decía mucho de la misma, su poder debía ser impresionante, pero al mismo tiempo, su aura y su presencia se sentían pacíficas, poco amenazadoras, incluso tenían cierta familiaridad y este hecho atraía a la pequeña rubia, quien se dio cuenta ya muy tarde que se había acercado varios pasos más hacia él.‒
No pareces ser una mala persona...