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AleisterMayfield · 26-30, M
Aquel golpeteo se reprodujo una vez más con marcada fuerza y prisa. La visión cada vez tornándose en una epíteto nieve y solo nieve, borrosa, difusa… «¡¿Y Nicole?!…», exclamó confuso. «¡Que era ella!».
Devanearía poco más en esta experiencia, hasta que…
—¡Oye, bello durmiente! ¡Despierta! Je —exclamó risueño un ser que tan despreciable debió ser su apariencia que ni la oscuridad pretendía presentarlo—. Hoy es tu gran día. Je.
El joven se limitaba a escucharlo solamente. Aquel iterativo ruido de antes no era más que el de los barrotes —sonados para despabilarlo— que apenas permitían asomar los brazos y cara; habiendo además una cama de madera de coyuntura inexperta y poco más que la visibilidad no permitiría conocer. Pareciera ser una añeja prisión o algo semejante.

Solo podrían escucharse dispersos murmullos entre el centinela y su colega, y nada más…
Devanearía poco más en esta experiencia, hasta que…
—¡Oye, bello durmiente! ¡Despierta! Je —exclamó risueño un ser que tan despreciable debió ser su apariencia que ni la oscuridad pretendía presentarlo—. Hoy es tu gran día. Je.
El joven se limitaba a escucharlo solamente. Aquel iterativo ruido de antes no era más que el de los barrotes —sonados para despabilarlo— que apenas permitían asomar los brazos y cara; habiendo además una cama de madera de coyuntura inexperta y poco más que la visibilidad no permitiría conocer. Pareciera ser una añeja prisión o algo semejante.

Solo podrían escucharse dispersos murmullos entre el centinela y su colega, y nada más…
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