36-40, F
Agresiva e impulsiva
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SaintGermain · 31-35, M
Su inexpresiva mirada se mantenía fija en aquella figura que doblaba a la suya con creces, eso era un factor importante: intimidación, sin embargo, a él no le afectaba, tan solo le miraba como un ser mayor. Aquella llama sobre su ojo izquierdo no dejaba de resplandecer, fluía y ardía con fervor.
Pasivo se mostró ante el hecho que aquella demonio comenzara a juguetear en torno a su arma, al igual que ésta comenzó a hablarle en ese tono tan provocativo y dulce, tal vez en su estado normal abría reaccionado, pero su rostro se mantuvo inmutable; incluso al momento en que su rostro fue tomado. Y, tan pronto como el tacto ajeno llegó al pecho, aquellas marcas aparecieron sobre su piel, era una extraña sensación para él, pues sentía que algo lo jalaba, lo absorbía y le quitaba estabilidad. Si neutra mirada bajó para mirar cómo aquella buscaba separar ambas entidades del mismo cuerpo, por lo que finalmente lo había logrado, ella había logrado cambiar la expresión del mago haciendo aparecer algo de sorpresa pues sus parpados se abrieron para demostrarlo.
Claramente eso era una amenaza tanto para el mago, como para aquél ser que habitaba en el cuerpo del mismo, pues extraerlo a la fuerza sólo significaría la muerte instantánea de aquel cuerpo que había elegido como su nueva residencia tras haber sido forzado a entrar. Aquellas cejas siempre rectas se inclinaron tras fruncir su ceño y sentir como se perturbaba un equilibrio aparente tras la posesión del cuerpo de Kaito, – Eso no pasará... – comentó con suavidad para aprovechar aquella apertura que la puella, ahora demonio, creó para retirar aquel Otherself de él, pudiendo así absorber su esencia de regreso y de paso, algo de la oscuridad que ahora inundaba a Akemi.
Esperó unos segundos para así tomar algo de lo que ella tenía, al menos cinco. Después, con velocidad y silencio, aquel realizó el acenso de su mano izquierda al rápidamente hacer aparecer una katana tan negra como la noche, cuyo brillo no sería percibido por la vista debido al oscuro páramo. Realizado un corte en la mano ajena para así interrumpir la extracción de aquel poder, pues de lograrlo seguro aquella transformación se perdería, y con ella su vida.
No se detendría, independientemente de su resultado con su espada negra si funcionaba o no, aquel elevó aquel cañón adherido a su brazo derecho para apuntar al pecho de Akemi y soltar un potente disparo de la misma energía que anteriormente había empleado, fue un disparo inmediato que buscaba perforar el pecho ajeno.
Pasivo se mostró ante el hecho que aquella demonio comenzara a juguetear en torno a su arma, al igual que ésta comenzó a hablarle en ese tono tan provocativo y dulce, tal vez en su estado normal abría reaccionado, pero su rostro se mantuvo inmutable; incluso al momento en que su rostro fue tomado. Y, tan pronto como el tacto ajeno llegó al pecho, aquellas marcas aparecieron sobre su piel, era una extraña sensación para él, pues sentía que algo lo jalaba, lo absorbía y le quitaba estabilidad. Si neutra mirada bajó para mirar cómo aquella buscaba separar ambas entidades del mismo cuerpo, por lo que finalmente lo había logrado, ella había logrado cambiar la expresión del mago haciendo aparecer algo de sorpresa pues sus parpados se abrieron para demostrarlo.
Claramente eso era una amenaza tanto para el mago, como para aquél ser que habitaba en el cuerpo del mismo, pues extraerlo a la fuerza sólo significaría la muerte instantánea de aquel cuerpo que había elegido como su nueva residencia tras haber sido forzado a entrar. Aquellas cejas siempre rectas se inclinaron tras fruncir su ceño y sentir como se perturbaba un equilibrio aparente tras la posesión del cuerpo de Kaito, – Eso no pasará... – comentó con suavidad para aprovechar aquella apertura que la puella, ahora demonio, creó para retirar aquel Otherself de él, pudiendo así absorber su esencia de regreso y de paso, algo de la oscuridad que ahora inundaba a Akemi.
Esperó unos segundos para así tomar algo de lo que ella tenía, al menos cinco. Después, con velocidad y silencio, aquel realizó el acenso de su mano izquierda al rápidamente hacer aparecer una katana tan negra como la noche, cuyo brillo no sería percibido por la vista debido al oscuro páramo. Realizado un corte en la mano ajena para así interrumpir la extracción de aquel poder, pues de lograrlo seguro aquella transformación se perdería, y con ella su vida.
No se detendría, independientemente de su resultado con su espada negra si funcionaba o no, aquel elevó aquel cañón adherido a su brazo derecho para apuntar al pecho de Akemi y soltar un potente disparo de la misma energía que anteriormente había empleado, fue un disparo inmediato que buscaba perforar el pecho ajeno.