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36-40, F
Agresiva e impulsiva
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SaintGermain · 31-35, M
Aquella burbuja flotaba a la deriva siendo guiada por las inciertas corrientes de oscuridad y lava que corrían en la ambigüedad de tal dimensión. Los ojos del hechicero estuvieron por salirse de sus cuencas al abrirse lo suficiente por la sorpresa tras observar lo que ocurría. El nivel de aquellos eventos, aquellos cambios, mostrados en quien se había vuelto su compañera hasta hace varios días, con quien había combatido codo a codo; ahora se había perdido en la intensidad de sus sentimientos.

¿Que tan dispuestos estamos por amor? ¿Que sacrificaríamos aun si eso implica perder tu humanidad? Fueron las preguntas formuladas en su cabeza tras recordar el motivo que le había impulsado a comenzar con aquella vida, recordar como los seres que más había amado se habían ido de su lado. Ése era el motivo por el cual había comenzado con aquellos viajes, el regresarlos, evitar que se perdieran de nuevo; sin importar si perdiese algo de su ser, que quedase incompleto o la vida misma; todo por sólo tener un momento más o poder decir el último adiós. Sin embargo, ahora podía ver el resultado de su imprudencia si seguía con dicha búsqueda. Claramente era algo que no quería ser, y que aquellas personas amadas no gustarían de ver desde el otro lado. –Akemi...–

Los dioses ¿Será posible alcanzarlos con los propios medios? La idea de tener que enfrentar algo parecido a un dios le aterraba, pues los mismos juramentos le dictaban que al hacerlo, la perdición estaba asegurada. Por primera vez en mucho tiempo el terror le inundaba, no sabía como afrontar tal ser, aún con todo su poder no lograría demasiado. Gotas de sudor en frío comenzaban a llenar su frente y resbalar por su piel, era evidente que tenía que terminar con esto, dar solución o perecer en el intento.

Apretó sus dientes, habían llegado hasta este punto, indirectamente él lo había provocado. No debió involucrarse en sus asuntos, podía dejarlo así. –Maldición...– No... era evidente que con o sin él, todo esto habría pasado irremediablemente tras recordar que desde el inicio ella ya buscaba a ese incubador, estando siempre a su lado para evitar que cayera en la tentación de también formar un contrato. Era ahora donde comprendía muchas otras cosas, incluyendo el motivo de la purificación de aquellas gemas. –Así que por esto pasa... es monstruoso...–

–Todo colapsará, eso no puedo permitirlo... Creo que...
–¿De que eres capaz? ¿Que es lo que harás?
–Bien sabes lo que haremos...
–¿Oh? Me pides ayuda... recuerda que consumiré más de ti si me dejas salir...
–Lo que sea para impedir que todo lo demás sea devorado por ella...

Aquel ser en su interior comenzaba a ser liberado, cada cadena fue retirada hasta caer, el sello comenzaba a ser anulado tras introducir el filo de una daga que extrajo de su bota derecha, clavándola en su pecho; rompiendo el patrón de círculos y trazos que poco a poco la tinta parecía extenderse en su piel, cada estigma comenzó a cubrir su cuerpo, regresando aquellos rasgos que había adquirido durante la pelea contra Charlotte.

Su ser comenzó a cubrirse de una oscuridad similar a ella, en un capullo mas pequeño, no obstante la forma parecía un pequeño huevo que no tardó mas en revelar su nueva apariencia. Su cabellera se tiñó a un tono más oscuro y su piel se decoloró a un grisáceo cadavérico; la esclerótica de sus ojos se había tornado tan negra como la noche, manteniendo sus pupilas azuladas. Sus ropas cambiaron de la misma manera a estar solo usando un par de pantalones, zapatos y un largo abrigo que era lo único que cubría su torso, todo era en negro. Aquel Otherself había tomado posesión del mago.

Levantó su diestra a la altura de su hombro del cual comenzó a acumular la oscuridad en el ambiente sobre el mismo, dicha adquirió la forma de un largo y pesado cañón del que no le generaba peso o molestia alguna a tan frívola expresión, la cual también había cambiado. Dicho cambio no había alterado o roto aquella burbuja, o al menos así había creado dicha barrera. Apuntó indiscriminadamente a la cabeza de aquel demoníaco ser con la apariencia de Homura, y no tardó en lanzar una esfera de energía que a la vista parecía tan insignificante que parecía que no haría daño alguno. Una esfera que no solo afectaría el físico, también la forma espiritual, una esfera que sería suficiente como para aturdirla.