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Si agregas deja mensaje - el bisonte dorado
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A1516665 · F
[code]Hay gente a quienes la vida dota de más. Con la misma arbitrariedad, incomprensible, con que a unos les niega la virtud. A ella le toco ser de esos. Ha sido desde joven capaz de captar aquello que los ojos comunes no ven; en especial cuando son sus propios muertos quien la buscan para molestar.

Era una joven que buscaba a tientas la historia de su historia. A tientas y sabiéndola, porque sabe de su nombre y sus ojos, del campo en que anduvo y los sueños que aun rondan el aire.
—Sueños…— Dijo a si misma deteniendo su andar por un momento. Lo había oído de los ancianos, los sueños estaban ligados al destino, y todos estábamos obligados a cumplir con uno. Sus muertos, como los de cada quien, van con ella a todas partes. Algunos días están mirando sobre su hombro, aprobando o reprimiendo sus acciones. No le costaba oír sus voces. <Continua o te creerán loca.>. Sus muertos son volubles y altaneros, a veces la ignoran y otras solo existen para protegerla. A esta orden acatada prosiguió su caminar, aun con su mente perdida en un abismo infinito de ideas.

No hay paisaje más lujoso que aquel en el que ronda. Era una mañana de principios de primavera, un viento vivaz agitaba los arbustos, haciendo rodar las hojas como niños empujados de repente a escena, debatiendo la importancia entre los nervios y su propia existencia. Era toda una mujer, pero aun miraba como niña. Tenía puesto un vestido blanco holgado, su cabello rosa se veía suelto y ligeramente despeinado por el aire que jugueteaba con el. Unas sandalias griegas y un dije con la forma de un par de alas completaban el atuendo. ¿Sus alas? iban tan ocultas como aquellos que la acompañaban.

<¡Cuidado tonta!> apenas y escucho las voces que deseaban protegerla, sus pensamientos eran más interesantes. La joven se divisaba cuesta debajo por un tropiezo vago, cayó de costado, a plena vista, con plena vergüenza. <Eso te pasa por no oírnos…>

—Auch…— Se quejaba tratando de ahogar su error, fue un golpe de pocos rasguños. Quizá sus muertos tenían razón, por no oírlos cayó, pero no les daría la satisfacción de saberlo. —Me dolió.— fue su única y calma queja, trataba de ahogar en dolor intentando reincorporarse.[/code]