“¿Entonces crees en las coincidencias? ¿En las visiones que se encuentran dentro de los sueños que van más allá de eventos que aún están por suceder?”
—¿Qué es esta sensación de nostalgia? ¿Qué es este deseo de ternura que experimento con solo verle?
El varón se mantuvo expectante, bajo la premisa de un recuerdo que habitaba en los fragmentos de sus sueños, recordando aquella ciudad donde la pudo conocer, en una cita improvisada donde sus caminos se cruzaron en un cúmulo de pasión desenfrenada.
Los años pasaron y la promesa de un reencuentro parecía escribirse en un firmamento que invitaba a ciertas almas a compartir el mismo camino. Su nombre era Nier, un joven catedrático de ciencias sociales que había arribado a una de las más prestigiosas escuelas en Japón, de origen europeo y una exquisita galantería, observó al alumnado sin pensar que ella se encontraría entre los estudiantes, sin pensar que su historia se escribiría nuevamente, con tintas de recuerdos y vivencias en las páginas de cada memoria que atesoraba con dicha y amor.[/center]