No fue hasta que la húmedad toco la parte alta de su nariz, que se despertó. Los cambios de clima, los dias libres y ese revoltijo de emociones llegaban a extraerla de sus sentidos.
Malia hundió su rostro en la manta y dejó escapar un ronquido como quien desea conectar su cansancio con el afan de seguir "dormida". Se quejó del sol que llegaba directamente de la ventana y arrastrandose por todos los costados de su cama dejó un camino sucio por la misma, sus pies estaban llenos de lodo y a juzgar por la desnudez de su cuerpo, nuevamente volvió a transformarse.