—Los lotos florecían de nuevo, esta vez se abrían paso a la vida en el lago que fue su hogar alguna vez.
No parecía tener explicación, al menos no en un principio pues aquellos lotos mantenían la energía del guardián a la cual había renunciado por proteger a sus padres, energía que se dedicó a devolver la vida y el equilibrio a aquella desolada montaña desde su partida.—