—Lo que alguna vez fueron grilletes, ahora marcaban su piel como si fueran un tatuaje.
El paso del tiempo y el cambio de su cuerpo dejó aquellas cicatrices plasmadas en su piel cuál tinta, no sólo en el tobillo, también en sus muñecas y el cuello, suspirando cada que aparecían de nuevo como un estigma al procurar mantenerlas ocultas.—