—Lo había pensado bastante, por lo cual, al final, optó por ser un Hana. Aún así seguía la duda ¿Quién podría o querría pagar por él y su compañía momentanea? Necesitaba encontrar el modo de hacerse notar para empezar a atraer clientes. Suspirando ante la nueva duda, se tumbó en aquel pequeño manto de agua rodeado de flora, jugando con las ondas en el agua mientras pensaba.—