—Había cambiado su forma a una fémina, curiosamente gastaba menos energía con aquel género que el masculino, no podía entender el porque pero tampoco le daba molestia ser mujer. Al anochecer, se encaminó a uno de los poblados, habiendo perdido el miedo a los humanos a esas alturas de su existencia luego de vivir como uno un tiempo, buscando posada en una de las tabernas durante aquel peculiar festival que se iba encontrando.—
Luces... —Murmuró suave, abriendo el ventanal para observar los fuegos artificiales, sorprendida gratamente por tantos colores, eran como estrellas pero más cercan