« Back to Album · Next »
Era frío al tacto y por esa misma razón resultaba tan reconfortante. Dejándose llevar, solo inclinó más su cabeza sujetando esa fuerte muñeca y cual mascota consentida apretó su mejilla en esa fría palma en busca de más caricias.
 
This page is a permanent link to the comment below. See all comments »
Fueron algunos minutos de duda, desde que tenía memoria vivía en esa pequeña cueva. Cazando y subsistiendo por si mismo, yendo al río cuando el calor era insoportable y acurrucandose entre sus colas cuando el frío era implacable.

¿Pero ahora? Todos los animales que solía cazar se habían marchado y conseguir comida se había vuelto cada vez difícil tomando en cuenta que no era bienvenido en Caiyi, en estas épocas las personas también se había desplazado y el sector de río que el usaba también estaba invadido por los humanos por lo que ni siquiera podría resfrescarse a gusto sin ser echado. Viéndolo sencillo el dragón era como una bendición, prometiendo ayudarlo a pasar las altas temperaturas y probablemente alimentarlo debidamente, el instinto innato le dictaba que sería una pareja digna y solo por eso salió completamente de su cueva; las múltiples colas serpentearon a sus espaldas abriéndose como un enorme abanico, mientras la túnica negra y roja dejaba sus hombros a la vista.

—En
 
Send Comment

Add a comment...
 
Send Comment