[code]─ ¿Cuántas veces te lo pedí? ─ preguntó con voz firme, mientras acariciaba su cuello y giraba la cabeza en círculos notoriamente estresado.
─ Señor... por favor, yo no quise hacerlo, pero ellos me obligaron ─ exclamó entre sollozos un hombre de mediana edad que se encontraba de rodillas frente al hombre que le cuestionaba en un callejón en plena oscuridad nocturna.
─ ¿Le pregunté por qué lo hizo? ─ volteó a ver a los dos hombres armados con pistolas semi-automáticas que estaban uno a su derecha y el otro a su izquierda.
Ambos hombres movieron la cabeza con negativa ante la pregunta.
─ Exacto. Te lo dije más de dos veces, porque creí que eras una persona un tanto retrasada, mentalmente hablando. Quise darte el beneficio de ser estúpido por un problema mental y no de creer que lo has hecho a propósito ─ pronunció a la par que llevaba su diestra a su propio cabello teñido una parte en blanco y la otra en color negro, se peinó con los dedos en un par de ocasiones de forma compulsiva.
─ Pero señor, yo sí entendí lo que me dijo, pero mi jefe me obligó a vender en su territorio. Le juro que yo le respeto mucho y jamás lo habría hecho si mi jefe no me amenazaba de muerte ─el hombre agachó la mirada después de completar su frase.
─ Sí, tu jefe es otro que se irá a la mierda por jugar conmigo. Agradece que soy una persona piadosa y me vengaré por lo que me hizo hacerte ─ concluyó y levantó la pistola en su diestra apuntando a la cabeza del hombre frente a él, y posteriormente tiró del gatillo despojando de la vida a aquel hombre que se había resignado.
─ Traigan el automóvil, quiero tomar una ducha, estoy furioso.[/code]
En la mañana los medios cubrían la escena del crimen, pues una mujer había hallado el cuerpo del difunto y había avisado a la policía.