Espero que tus ojos me sigan mirando de la misma manera después de lo que haré contigo, Assassin. ─Suscitó entre dientes. Asimilando su gesto y dibujando una media sonrisa justo antes de devorar el caramelo restante y contactarla en un beso que, si bien no era el más pasional ni intenso, sí podía interpretarse como la analogía del nacimiento de su espontánea relación.─
No perderás el orgullo, Archer. Sí de perder hablamos, mirame, a merced,a la expectativa de tu siguiente movimiento. Me hace ver tan vulnerable ahora. ─ Dicho aquello, no teme morder un pedacillo del caramelo.─