*Con delicadeza acomodaba su exótica indumentaria, cubriendo su femenil pecho y retirando todo rastro de sus enemigos. Lentamente se giró en un sólo eje para voltear a ver al joven Sakata sin retirar la posición de ofensiva ante un posible enemigo.* - Guerrero de tierras lejanas, si eres enemigo deberás presentarte y empuñar tu espada porque Cham cham, la guerrera jaguar de élite, guardiana de los Bosques de la Diosa Tlaltecuhtli y del Templo de la Luna, te desafía a un duelo justo. -Dijo analizando con rapidez al joven samurai que había denotado su presencia enmedio de aquella carnicería que por defensa propia desató.- Sin embargo, si tu postura es el de un aliado, podremos serlo. No perteneces a éstas tierras, tampoco eres hostil ¿qué buscas por aquí? -Cuestionó al joven Sakata, mostrándose de frente y por completo.-
*Efectivamente, era bellísima, exótica y única, una máquina de asesinar si se le provoca, más una hermosa aliada, cuán dulce, transparente y suave como la lluvia. Aún así permaneció firme, presumiendo las costumbres de su pueblo natal, uno de sangre guerrera y honorable.-