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ChamCham · F
*Tiempo ha transcurrido desde que abandonó su tribu para adentrarse a los oscuros dominios de la salvaje selva,reserva natural de gran belleza y hogar de diversas especies que merodean por doquier. Para entonces, Cham cham buscaba sin cesar al duende que ha robado el valioso artefacto de su tribu. Efectivamente, las malas lenguas jamás se equivocan cuando narran las terribles anécdotas de ésos alrededores, cuyos lares hablan por sí mismas por tornarse cada vez más espeluznantes. Sin embargo, no había retorno, Cham Cham se había adentrado a los prohibidos suburbios, trepando árboles y deslizándose por sus ramas entre las frondosas copas, pero venga que la descuidada joven se topó con una trampa.*
- ¡Paku, Paku!, ¿ves al duende cerca? -preguntó al simio que recorre el camino de ramas y hojas junto a la joven.- ¡Ñya, Paku, tenemos que encontrar el artefacto sagrado de la tribu!
*Buscaba y buscaba con su vista, pero entonces, el simio chillaría con un tono que solo un animal, o en su defecto, Cham Cham sólo entiende, porque el simio de nombre "Paku Paku" olfateó la cercanía del muchacho, señalando con su velluda y pequeña mano de mono. La joven peliverde entendió la señal, pero fue poco tiempo para que se acercara lo suficiente a la trampa, ahora que caminó sobre una rama, ésta tronó y una enorme red atrapó a la chica dejándola colgada y confundida. De pronto se escucharon risillas burlonas y malintencionadas, sin duda eran seres elementales y muy hostiles que viven en el bosque, los arbustos se mecían con brusquedad y salieron de éstos seres amorfos con orejas puntiagudas y máscaras que cubren sus rostros.* - ¡Ñyam, Ñyam, dejenme! -Dijo la joven, pero entonces, aquella red aprisionó a la muchacha colocándola en una posición embarazosa, justo para ser torturada, posteriormente ofrecida en un sacrificio humano. - ¡KYAAAAAAAA!
*La felina y suave cola abombada de la joven se erizó al igual que su alborotada cabellera cuando sus manos y pies estaban sujetos. De pronto, una de las figurillas se acercó a Cham Cham y le arrancó la parte delantera de su indumentaria dejando al descubierto su esbelto y femenil pecho.-
- ¡ÑYA, ÑYA! -Gritó molesta y arrugando el entrecejo-
*Sus afiladas garras salieron a flote de esos gauntlets, actuando como aquel salvaje cazador de ésos preciosos bosques, laderas y zonas selváticas: El jaguar, el único felino enorme que es capaz de hacer frente a cualquier enemigo, un asechador de las sombras y de las tierras impregnadas de belleza natural ofrecida por los Dioses. Cham Cham había logrado romper con sus ataduras, poco después, se abalanzó en contra de sus captores sin ofrecer la mínima piedad. Rasgando largas tiras de piel con sus mortíferas garras, lanzando grandes y ágiles ataques de patadas, golpes, y por supuesto, el largo boomerang de madera finamente tallada y muy resistente, capaz de romper cualquier material y herir con precisión. Todos aquellos que osaron por tomarle de sorpresa, salieron despavoridos en diversas direcciones, incluyendo al camino que el joven Sakata tomó desde un principio. Entretanto, Cham Cham había quedado en soledad, justamente enmedio de ésa carnicería humana, viendo de soslayo los cuerpos malheridos, sin vida o las extremidades mutiladas que garantizó con el ataque del boomerang hasta denotar que alguien más se aproxima; enemigo o no enemigo, debía indagar antes de alzar el arma y atacar.- - Gran Quetzalcóatl, ¿qué está pasando aquí? éstos hombres son de una tribu vecina, ahora han atacado por ésta misteriosa fuerza que asola las Tierras de nuestra querida Diosa Tlaltecuhtli. Paku paku, alguien viene. -Dijo sin mover un músculo mientras acomodaría poco a poco sus exóticas prendas para cubrir su femenil pecho, mientras el pequeño mono se posicionó al lado suyo cuidando de ella a toca costa.-
- ¡Paku, Paku!, ¿ves al duende cerca? -preguntó al simio que recorre el camino de ramas y hojas junto a la joven.- ¡Ñya, Paku, tenemos que encontrar el artefacto sagrado de la tribu!
*Buscaba y buscaba con su vista, pero entonces, el simio chillaría con un tono que solo un animal, o en su defecto, Cham Cham sólo entiende, porque el simio de nombre "Paku Paku" olfateó la cercanía del muchacho, señalando con su velluda y pequeña mano de mono. La joven peliverde entendió la señal, pero fue poco tiempo para que se acercara lo suficiente a la trampa, ahora que caminó sobre una rama, ésta tronó y una enorme red atrapó a la chica dejándola colgada y confundida. De pronto se escucharon risillas burlonas y malintencionadas, sin duda eran seres elementales y muy hostiles que viven en el bosque, los arbustos se mecían con brusquedad y salieron de éstos seres amorfos con orejas puntiagudas y máscaras que cubren sus rostros.* - ¡Ñyam, Ñyam, dejenme! -Dijo la joven, pero entonces, aquella red aprisionó a la muchacha colocándola en una posición embarazosa, justo para ser torturada, posteriormente ofrecida en un sacrificio humano. - ¡KYAAAAAAAA!
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*La felina y suave cola abombada de la joven se erizó al igual que su alborotada cabellera cuando sus manos y pies estaban sujetos. De pronto, una de las figurillas se acercó a Cham Cham y le arrancó la parte delantera de su indumentaria dejando al descubierto su esbelto y femenil pecho.-
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- ¡ÑYA, ÑYA! -Gritó molesta y arrugando el entrecejo-
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*Sus afiladas garras salieron a flote de esos gauntlets, actuando como aquel salvaje cazador de ésos preciosos bosques, laderas y zonas selváticas: El jaguar, el único felino enorme que es capaz de hacer frente a cualquier enemigo, un asechador de las sombras y de las tierras impregnadas de belleza natural ofrecida por los Dioses. Cham Cham había logrado romper con sus ataduras, poco después, se abalanzó en contra de sus captores sin ofrecer la mínima piedad. Rasgando largas tiras de piel con sus mortíferas garras, lanzando grandes y ágiles ataques de patadas, golpes, y por supuesto, el largo boomerang de madera finamente tallada y muy resistente, capaz de romper cualquier material y herir con precisión. Todos aquellos que osaron por tomarle de sorpresa, salieron despavoridos en diversas direcciones, incluyendo al camino que el joven Sakata tomó desde un principio. Entretanto, Cham Cham había quedado en soledad, justamente enmedio de ésa carnicería humana, viendo de soslayo los cuerpos malheridos, sin vida o las extremidades mutiladas que garantizó con el ataque del boomerang hasta denotar que alguien más se aproxima; enemigo o no enemigo, debía indagar antes de alzar el arma y atacar.- - Gran Quetzalcóatl, ¿qué está pasando aquí? éstos hombres son de una tribu vecina, ahora han atacado por ésta misteriosa fuerza que asola las Tierras de nuestra querida Diosa Tlaltecuhtli. Paku paku, alguien viene. -Dijo sin mover un músculo mientras acomodaría poco a poco sus exóticas prendas para cubrir su femenil pecho, mientras el pequeño mono se posicionó al lado suyo cuidando de ella a toca costa.-