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UnbekanntUnbekannt · 36-40, M
Aᴄᴛᴏ I: "Lᴀ ᴇxᴛʀᴀɴ̃ᴀ ʏ ᴇɴɪɢᴍᴀ́ᴛɪᴄᴀ ᴍᴜᴊᴇʀ"
-[ Soundtrack: https://youtu.be/CROD-zsNkgg ]-

Aquella noche había sido muy larga. Como siempre. Ni siquiera sabía si tenía energías para continuar el ritmo de mis compañeros de trabajo. Junto a ellos, mis emociones eran variadas, se habían ganado mi plena confianza a pesar del mi corto tiempo en su hermoso país.Japón. Absorto, permanecí un rato quieto frente a ese local donde trabajamos, hasta que uno de ellos se acercó y me dijo «Nos vemos muy pronto, pasa un excelente fin de semana».

Fue entonces cuando solo los miraba alejarse, con un último saludo de nuestras manos. Los minutos pasaban, sentía el frío tallar la nuca de mi cabeza y el cuello. Estaba helado afuera. La mitad de los coches circulaban uno tras otros frente a mí, frente aquel local que estaba cerrando. Entonces, mis labios se abrieron un poco, dejando salir ese aire caliente de mis pechos, y notando aquel vapor salir de mi boca.

— Diablos, hace un frío terrible. — Dije con la voz casi temblorosa, y sin demora, entré de nuevo al local en busca de mi gabardina oscura, una chalina gris y aquel paraguas típico del país, uno transparente. El aeropuerto no estaba muy lejos, por lo que era normal escuchar como aquellos aviones despegaban con ese sonido tan particular de sus motores en el cielo, y cuando miraba las luces de uno de ellos, unas gotas comenzaron a caer. Sí, estaba comenzando a llover, y no era común ver tanta, la cual se comenzó a acumular y sonar con fuerza. Las ruedas de los autos confirmaban como ese cúmulo de agua provocaban que estas salpicaran los bordes peatonales. Era imposible no salir mojado de allí si tu paraguas fallaba o comenzaba hacerlo, lo cual era lo que pasaba con el mío.

Fue así como decidí tomar esa iniciativa en avanzar bajo la lluvia, con ese problema entre mis manos, casi maldición a James, quien era el que me compró dicho paraguas días antes. Y entre mi andar, con las luces de los coches iluminándome al pasar por esa carretera humedecida por la lluvia, no pude evitar ver ese banquillo en el paradero del autobús, que siempre pasaba puntualmente, a la misma hora. Una vez más fue que acelere el paso solo para llegar a ese paradero, donde la lluvia estaba siendo bloqueada por aquel techo donde uno podía esperar por situaciones de esta manera.

— Bueno, al menos no me he mojado demasiado. Como te odio James, en serio. — Dije en voz alta, comenzando a secarme un poco, sacudiendo la gabardina del resto de gotas que lo estaban mojando. Ciertamente, no me había fijado quien estaba a mi lado, si era hombre, o era mujer, pero luego de realizar aquello con mi ropa, pude ver de reojo esos pies de la persona, nada más para identificar que claramente era una mujer. Y aunque en ese momento no me interesaba conocer a nadie, no tome las molestias en verla de frente, era casi como un misterio que dejaría pasar otro día más en ese lugar.

Poco después de que despegara otro avión, el sonido de aquel autobús entonces se escuchaba a lo lejos, pero por alguna razón este era algo rápido, como si no tuviera control. No pude evitar asomar la cabeza entonces y notar como el mismo autobús que me llevaría casa había perdido el control por la inesperada lluvia, o una falta de mantenimiento.

Todo en ese momento era lento, el sonido de lluvia, el sonido de los motores de los aviones, el golpeteo de las gotas encima de ese techo de plástico, pero al recordar como el agua se acumulaba justo frente a ese paradero por un defecto de la pista que no habían arreglado, y analizar muy bien como esas grandes llantas pasarían encima, pude reaccionar de manera veloz, solo para ponerme frente a esa mujer que también esperaba dicho transporte, y abrir los dos brazos lo más pronto posible, dejando que la gabardina se extienda frente ella, y creando con mi abrigo ese escudo contra el agua que pronto estaba sintiendo en mi espalda y cabeza, mojándome.

Mis ojos únicamente se quedaban abiertos, observando a quien estaba protegiendo del agua que se había acumulado por la intensa lluvia, el frío era algo notable en todo mi cuerpo ahora, empapado en su mayoría. Sentía como de mi boca, al respirar, un tibio aliento se forma de vapor, hasta el punto que solamente el paraguas que estaba en mi mano, cayó de pronto al suelo, a lado de ambos, en ese momento que el agua terminaba de caer, evitando así que esa persona que ni conocía se mojara, junto a ese tremendo clima helado.

El color de mis iris turquesas de los ojos, solo reflejaban en ese momento el rostro de dicha persona, destacándose en mi piel trigueña junto a mi dentadura blanca que se hacía notar cuando sonreía frente a ella, una sonrisa era lo único que le regalaba a la extraña, mientras solo le miraba, y aquel autobús pasaba de largo, frenando en seco a metros más adelante. — ¿Estás bien? —
 
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