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Scorpio · 100+, M
— ¿Donde? Con nosotros. — se encargaba de rascarle la nariz para mantenerlo quieto, pues posteriormente se acercaría al rubio para dejarlo contemplar al animal de cerca. Sus alas ni siquiera podían plegarse y aunque venenoso, su aguijón parecía más frágil y traslucido — Soy buen domador de bestias, ¿o no te consta? — largó una mirada con cierto descaro que tenía la intención de disipar ese descontento obvio en su pareja.
L1560240 · 26-30, M
Escuchó con atención cada palabra que el escorpión refirió respecto a la aparición de la criatura. Se rascó la mejilla y peinó hasta revolverse el cabello, no tenía idea de cómo sería tener un animal así, aunque tampoco quería mandarlo lejos — Pues.. puede quedarse, pero te harás cargo de todo el desperfecto que haga.. igual y te reconoce como su superior y se vuelve obediente.. ya veremos después.. por mientras ¿Dónde dormirá?
Scorpio · 100+, M
— Pues... — había notado la mirada ofensiva del león en contra del cachorro, ya suponía que sería así, finalmente los tres tenían ese instinto de recelo en cuanto a su territorio respecta. Caminó hasta la criatura, tomándolo en brazos después de mostrarse desarmado. Más que agresivo, parecía asustado y traumatizado — ... Estaba siendo asediado por unos cazadores, sabes que por naturaleza no podía solamente ignorar la situación. Cuando todo pasó, intenté reunirlo, pero... Imaginarás lo que pasó. Será vulnerable aunque no lo quiera hasta que sea más grande. Así que asumí que como tiene nuestros mejores rasgos, nosotros podríamos cuidarlo hasta entonces.—
L1560240 · 26-30, M
— Pero qué demonios.. — Cuando la criatura cayó ante los pies de ambos solo frunció el entrecejo y lo siguió con la mirada hasta ese punto de reclusión por desconocimiento del lugar. Optó por cruzarse de brazos y arqueara una ceja, suspiró profundamente — ¿De dónde salió, para empezar?
Scorpio · 100+, M
— ¿Cuál una vez, bruto? — se removía por los zarpazos indómitos del animal bajo la camisa que, desesperado, había llegado a rozar su aguijón contra la piel del moreno. Ambos colmados de instinto, fue la mejor decisión soltarlo y dejarlo caer para que finalmente cayera ante los pies de los dos una criatura de peculiar mezcla entre león, murciélago y escorpión, apenas cachorro pero con las energías de un impetuoso caballo. — ¿Nos lo podemos quedar? — estar en un cuarto cerrado agazapó la carrera inquieta de la manticora, obligándolo a recluirse en una esquina, atento a los dos y con el aguijón erguido.
L1560240 · 26-30, M
Viendo la tele, las finanzas que lo ponen muy de malas pero debe estar al tanto por cualquier situación económica que pueda surgir. Quizás por eso no prestó mucha atención a la presencia inesperada del brasileño en su habitación, hasta que le hizo escupir la leche con chocolate que bebía y casi ahogarse con lo que tenía aún en la boca, por la noticia que escuchó venir de él; tan suelta como si fuera cualquier cosa. Se levantó del sillón y caminó hasta donde el escorpión, realmente lo creyó al ver el bulto de su abdomen — ¡P-Pero solo fue una vez! — Sí, está asustado por lo que ve.
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