— ¿Así que tu querías ser mi amo? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, que buena broma... Dejaré que tu propia sangre sea la que te mate. Limpia su katana con la ropa de su victima, luego se va caminando con una sonrisa en los labios.
—La serpiente de ocho cabezas dirás.— Relajó nuevamente los músculos del cuerpo, el combate había llegado a una pausa aburrida de plática. A lo que parpadeó nuevamente. —Te presentaste con tu nombre, Oni, en ese caso déjame decirte el mío. Mi nombre es Okami, gracias a la diosa del sol tengo los tesoros. No suelo hacerle caso a la anciana, pero me alimenta si elimino a un yokai que hace travesuras. Así que preguntaré, ¿Quieres ser la causante de que coma más dulces?— Si bien su plan era provocarle, sabía que no se enfrentaría a un ser como cualquiera, pero de igual forma tenía que estar listo por si el combate estallaba de nuevo.