¡Oh, espléndido! -Exclamó la Princesa, emocionada y alegre- En ese caso, vayamos al castillo. Ordenaré que preparen algo de té y postres para comer...¿Qué dices, querido Mario? -Preguntó la Princesa, sonriéndole con gentileza.
Jeje...Yo me encuentro muy bien, más ahora que al fin has llegado al Reino Champiñón...-Le responde, con una tierna y ligera sonrisa que podía conmover hasta los corazones más duros y fríos- ¿Tienes hambre, Mario?...