— Mie, querida, hay algo que deseaba llegar a conversar contigo.
Admitió el varón de cabellos verduzcos al aparecer frente a ella, posando sus ojos en los de ella, sonriendo con suavidad y posando sus ojos obscuros en los de su hermana menor, esperando claramente su reacción pues ya antes le había dado su regalo de bienvenida, ¿Estaba a caso en la Academia sacando alguna maestría? Los Kilgore constantemente se superaban, no esperaba menos de su hermana menor.