【Cαɴoɴ ♦ ѕeмι Cαɴoɴ 】
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E1581011 · 18-21, M
[code]Eugeo se encontraba perdido en el laberinto de luces de neón de la bulliciosa Tokio. Los edificios altos se alzaban como monumentos a la modernidad y la eficiencia, un mundo muy alejado de los senderos rústicos y las casas sencillas a las que estaba acostumbrado. Pero había algo cautivador en el ritmo incesante de la ciudad, algo que resonaba con su propio espíritu aventurero.
Aunque ya era tarde, la ciudad aún estaba muy despierta. Tiendas de 24 horas brillaban con una cálida invitación, prometiendo refugio y alivio a aquellos que vagaban por las calles a altas horas de la noche. La tripulación de su estómago enviaba señales claras de hambre. No había nada más reconfortante que un tazón de ramen en esos momentos.
—Creo que un ramen picante sería genial ahora— pensó para sí mismo, mientras hojeaba el menú que estaba colgado cerca de la entrada de la tienda. Eugeo eligió su ramen, pagó y esperó mientras la tienda se ocupaba de su pedido.
—Gracias— dijo a la mujer detrás del mostrador cuando le entregó su ramen caliente y humeante. Sus agradecimientos se perdieron en el murmullo constante de la tienda, que nunca parecía quedarse en silencio.
Con su comida en la mano, Eugeo salió apresurado de la tienda, su mente ya enfocada en la deliciosa comida que estaba a punto de disfrutar. Sin embargo, en su prisa, no se percató de la figura que se aproximaba y chocó contra alguien.
—Oh, lo siento mucho, no te vi— se disculpó Eugeo, echándose hacia atrás y ofreciendo una reverencia en señal de disculpa. Fue entonces cuando se percató de la apariencia del chico contra el que había chocado.
Era un joven rubio, con ojos azules tan intensos como los de Eugeo, pero había algo más. Tenía un aire de confianza y estilo que Eugeo no podía dejar de notar. A pesar de la situación incómoda, Eugeo no pudo evitar pensar: "Este chico tiene un aspecto más fachero que yo."
Pero antes de que pudiera decir algo más, el chico ya estaba continuando su camino, dejando a Eugeo con su ramen y sus pensamientos en las vibrantes calles de Tokio.[/code]
Aunque ya era tarde, la ciudad aún estaba muy despierta. Tiendas de 24 horas brillaban con una cálida invitación, prometiendo refugio y alivio a aquellos que vagaban por las calles a altas horas de la noche. La tripulación de su estómago enviaba señales claras de hambre. No había nada más reconfortante que un tazón de ramen en esos momentos.
—Creo que un ramen picante sería genial ahora— pensó para sí mismo, mientras hojeaba el menú que estaba colgado cerca de la entrada de la tienda. Eugeo eligió su ramen, pagó y esperó mientras la tienda se ocupaba de su pedido.
—Gracias— dijo a la mujer detrás del mostrador cuando le entregó su ramen caliente y humeante. Sus agradecimientos se perdieron en el murmullo constante de la tienda, que nunca parecía quedarse en silencio.
Con su comida en la mano, Eugeo salió apresurado de la tienda, su mente ya enfocada en la deliciosa comida que estaba a punto de disfrutar. Sin embargo, en su prisa, no se percató de la figura que se aproximaba y chocó contra alguien.
—Oh, lo siento mucho, no te vi— se disculpó Eugeo, echándose hacia atrás y ofreciendo una reverencia en señal de disculpa. Fue entonces cuando se percató de la apariencia del chico contra el que había chocado.
Era un joven rubio, con ojos azules tan intensos como los de Eugeo, pero había algo más. Tenía un aire de confianza y estilo que Eugeo no podía dejar de notar. A pesar de la situación incómoda, Eugeo no pudo evitar pensar: "Este chico tiene un aspecto más fachero que yo."
Pero antes de que pudiera decir algo más, el chico ya estaba continuando su camino, dejando a Eugeo con su ramen y sus pensamientos en las vibrantes calles de Tokio.[/code]