About Me About Me Notes
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JB1535635 · F
Out: No hay problema
On:
¿Dos cuadras? ¿Tres? No lo recordaba pero pronto se encontró jadeando y apoyándose gradualmente en una pared. Había corrido con todas sus fuerzas y ahora trataba de recuperar el aliento en un estrecho callejón que seguro sería desapercibido por la dama de la estrella de David. Rodeó su propia cintura con su antebrazo diestro y mientras que llevaba su mano libre hacia su frente, empezó a recuperar su pulso moderado. Frunció un poco los labios con preocupación, su semana había sido bastante agitada y no recordaba cuando había sido la última vez que eso le había pasado. -¿Emms estará bien?- fue la única interrogante que cruzó por su cabeza, no la había visto desde ya hace 4 días. En cuatro días cualquiera de las dos podría fracasar.
Una vez que estuvo recuperada, se liberó de su propio abrazo con su antebrazo y llevó su mano diestra hacia la cicatriz que ahí residía desde que la constelación de Azariel había reaparecido en 120 años. Ya no le quemaba, era un buen signo de que estaba a salvo. Soltó un largo suspiro que fue acompañado por el leve roce de sus dedos en su pecho para cerciorarse que en realidad no tenía puesto su salida a todos los problemas. Frunció más los labios y tomando un poco de valor, caminó hacia la avenida principal. Ni siquiera sabía donde se encontraba, había salido también de aquella cafetería sin pagar y había dejado su cuaderno ahí. -Ahí se va otro cuaderno nuevo- pensó con cierta tristeza.
Observó hacia ambos lados de la avenida en busca de alguna persona que pudiese orientarla. Era de noche y con una plácida compañía del astro brillante, tal vez a varias personas, aparte de ella, le agradasen aquella vista, le sería fácil encontrar a alguien a menos que su muñeca volviese a quemarle. Eso sería una lástima pues no se figuraba de donde sacaría más fuerzas para correr. Con cierto optimismo empezó a caminar en dirección contraria a donde ella creyó que Zulene se había dirigido en busca de ella, de la mujer de los cabellos revoltosos. Sonrió de lado.
- Zulene, ya van 2 veces y sigues sin éxito alguno... -murmuró mientras que ahora sí soltaba una corta risa, llena de triunfo.
On:
¿Dos cuadras? ¿Tres? No lo recordaba pero pronto se encontró jadeando y apoyándose gradualmente en una pared. Había corrido con todas sus fuerzas y ahora trataba de recuperar el aliento en un estrecho callejón que seguro sería desapercibido por la dama de la estrella de David. Rodeó su propia cintura con su antebrazo diestro y mientras que llevaba su mano libre hacia su frente, empezó a recuperar su pulso moderado. Frunció un poco los labios con preocupación, su semana había sido bastante agitada y no recordaba cuando había sido la última vez que eso le había pasado. -¿Emms estará bien?- fue la única interrogante que cruzó por su cabeza, no la había visto desde ya hace 4 días. En cuatro días cualquiera de las dos podría fracasar.
Una vez que estuvo recuperada, se liberó de su propio abrazo con su antebrazo y llevó su mano diestra hacia la cicatriz que ahí residía desde que la constelación de Azariel había reaparecido en 120 años. Ya no le quemaba, era un buen signo de que estaba a salvo. Soltó un largo suspiro que fue acompañado por el leve roce de sus dedos en su pecho para cerciorarse que en realidad no tenía puesto su salida a todos los problemas. Frunció más los labios y tomando un poco de valor, caminó hacia la avenida principal. Ni siquiera sabía donde se encontraba, había salido también de aquella cafetería sin pagar y había dejado su cuaderno ahí. -Ahí se va otro cuaderno nuevo- pensó con cierta tristeza.
Observó hacia ambos lados de la avenida en busca de alguna persona que pudiese orientarla. Era de noche y con una plácida compañía del astro brillante, tal vez a varias personas, aparte de ella, le agradasen aquella vista, le sería fácil encontrar a alguien a menos que su muñeca volviese a quemarle. Eso sería una lástima pues no se figuraba de donde sacaría más fuerzas para correr. Con cierto optimismo empezó a caminar en dirección contraria a donde ella creyó que Zulene se había dirigido en busca de ella, de la mujer de los cabellos revoltosos. Sonrió de lado.
- Zulene, ya van 2 veces y sigues sin éxito alguno... -murmuró mientras que ahora sí soltaba una corta risa, llena de triunfo.