Vivacious, you know. Charming girl. | HP RP.
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SW-User
— La vida está llena de contratiempos, ¿Sabías que la vigilancia da igual? —
Cerró el libro bruscamente y sonrió ladinamente, ahí a solas con la gryffindor, no tenía la necesidad de ser diplomático ni cortés, para él era una simple sangre sucia, pero también era un peón "relativamente útil" en su tablero macabro; era la "querida de James", por lo que se detuvo un momento antes de proseguir, tras haberse reprimido de proferirle algún calificativo ofensivo, por más que le gustaría acabar con su autoestima y hundirla en la miseria y aún su resentimiento hacia el que él denominaba "Cuatro-ojos" desde que había lastimado a su seguidora Bellatrix, no se había esfumado, ¿Qué podría dolerle más a Potter? ¿Que la Serpiente se hiciera amiga de la Zorra y que esta le revelase sus trapos sucios, traicionando su confianza, o que la lastimara? Lastimarla no tenía sentido, la herida sanaría, y además, lo acusaría, sería evidente, la mejor opción era la primera. Aquellos ojos fríos se desviaron hacia el candelabro, después nuevamente a los azules de la pelirroja.
—La vigilancia... No seas ingenua, todos sabemos que este castillo...entre la cantidad de ojos chismosos que los cuadros vivientes suman, y los hechizos protectores de Dumbledore, es seguro. Permíteme.—
Acercó la siniestra al candelabro sintiendo un espeluznante asco al tocarla, mas fingiendo una cortés sonrisa le robó el objeto con suavidad, y se dispuso a sostenerlo él, quitándole la tarea y el peso de llevarlo ella, así fue que observó unos momentos la estela que dejaban las llamas al moverse dibujadas en "el aire", de algún modo aquel oscuro mago teniendo el fuego a su alcance, podía verse para algunos indirectamente amenazador.
—Hay algo que me gustaría confesarte...más bien, revelarte...— Esta vez el alto pelinegro quedó frente a ella, con el semblante serio y su mirada fija observándola desde arriba, aparentando incluso que aquella pelirroja le preocupaba —Pero no se si estés interesada en algo así... Quizá sea demasiado para ti, quizá, pero...se que eres valiente, Lily— Su mentira era tan grande, que parecía verdad, Riddle había ensayado cientos de veces el cómo aparentar ser sincero, que ni su mirar, de por si prepotente y altivo, no delataba sus intenciones, quedando a la expectativa de una respuesta y dejando que el silencio incómodo la obligase a responder.
Cerró el libro bruscamente y sonrió ladinamente, ahí a solas con la gryffindor, no tenía la necesidad de ser diplomático ni cortés, para él era una simple sangre sucia, pero también era un peón "relativamente útil" en su tablero macabro; era la "querida de James", por lo que se detuvo un momento antes de proseguir, tras haberse reprimido de proferirle algún calificativo ofensivo, por más que le gustaría acabar con su autoestima y hundirla en la miseria y aún su resentimiento hacia el que él denominaba "Cuatro-ojos" desde que había lastimado a su seguidora Bellatrix, no se había esfumado, ¿Qué podría dolerle más a Potter? ¿Que la Serpiente se hiciera amiga de la Zorra y que esta le revelase sus trapos sucios, traicionando su confianza, o que la lastimara? Lastimarla no tenía sentido, la herida sanaría, y además, lo acusaría, sería evidente, la mejor opción era la primera. Aquellos ojos fríos se desviaron hacia el candelabro, después nuevamente a los azules de la pelirroja.
—La vigilancia... No seas ingenua, todos sabemos que este castillo...entre la cantidad de ojos chismosos que los cuadros vivientes suman, y los hechizos protectores de Dumbledore, es seguro. Permíteme.—
Acercó la siniestra al candelabro sintiendo un espeluznante asco al tocarla, mas fingiendo una cortés sonrisa le robó el objeto con suavidad, y se dispuso a sostenerlo él, quitándole la tarea y el peso de llevarlo ella, así fue que observó unos momentos la estela que dejaban las llamas al moverse dibujadas en "el aire", de algún modo aquel oscuro mago teniendo el fuego a su alcance, podía verse para algunos indirectamente amenazador.
—Hay algo que me gustaría confesarte...más bien, revelarte...— Esta vez el alto pelinegro quedó frente a ella, con el semblante serio y su mirada fija observándola desde arriba, aparentando incluso que aquella pelirroja le preocupaba —Pero no se si estés interesada en algo así... Quizá sea demasiado para ti, quizá, pero...se que eres valiente, Lily— Su mentira era tan grande, que parecía verdad, Riddle había ensayado cientos de veces el cómo aparentar ser sincero, que ni su mirar, de por si prepotente y altivo, no delataba sus intenciones, quedando a la expectativa de una respuesta y dejando que el silencio incómodo la obligase a responder.