bromista y mujeriego
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strangehero · M
| Mis disculpas por la tardanza, espero que no suponga problemas.
Tenía un teléfono rojo entre las manos. Era antiguo al punto de que se separaban en dos la pantalla y el teclado. Había ciertas rajas leves sobre la carcasa, en las cuales se fijó él de reojo, mientras leía el mensaje que le llegó.
[code]''Hoy no hay nada. Tienes el día libre.''[/code]
Cerró el móvil y lo guardó en su bolsillo de siempre. No había nada qué hacer, otro día más. La incorporación de muchos inmigrantes lo dejó sin trabajo hasta por varios días; tiempo en el que se sentía vacío. Estar libre lo consumía en monotonía. Al fin y al cabo solo estaba programado para acatar órdenes, o así era su rutina.
—¿Uh? — levantó la vista al cielo.
Le había caído una gota a las manos.
Una pasaron a varias de forma débil, hasta que los minutos llevaron a que fuera una fuerte lluvia. Por suerte tuvo una estación de autobuses con techo cerca, refugiándose allí. El que no hubiera nadie fue hasta mejor.
Tenía un teléfono rojo entre las manos. Era antiguo al punto de que se separaban en dos la pantalla y el teclado. Había ciertas rajas leves sobre la carcasa, en las cuales se fijó él de reojo, mientras leía el mensaje que le llegó.
[code]''Hoy no hay nada. Tienes el día libre.''[/code]
Cerró el móvil y lo guardó en su bolsillo de siempre. No había nada qué hacer, otro día más. La incorporación de muchos inmigrantes lo dejó sin trabajo hasta por varios días; tiempo en el que se sentía vacío. Estar libre lo consumía en monotonía. Al fin y al cabo solo estaba programado para acatar órdenes, o así era su rutina.
—¿Uh? — levantó la vista al cielo.
Le había caído una gota a las manos.
Una pasaron a varias de forma débil, hasta que los minutos llevaron a que fuera una fuerte lluvia. Por suerte tuvo una estación de autobuses con techo cerca, refugiándose allí. El que no hubiera nadie fue hasta mejor.