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Nathaniel1558460 · M
—No cabía en sus sorpresa y vergüenza cuando sintió el empujón de la insistente pierna ajena, ahogando cualquier sonido traicionero en su garganta y desviando la mirada por un momento antes de ser presa de los labios ajenos, tan demandantes y bien instruidos para su corta edad, sintiéndose presa mientras sus ojos se cerraban lentamente y, de forma torpe, le seguían el ritmo.
Hacía de él lo que quería en ese momento, lo guiaba cual muñeco de trapo y sus piernas sólo podían temblar ¿Desde cuando alguien menor dejaba en tal shock a su superior?
Lo debía admitir, ese joven le había ganado por mucho y de nada servía su propia experiencia cuando le mostraba cosas nuevas, impulsivas, descaradas.—
Hacía de él lo que quería en ese momento, lo guiaba cual muñeco de trapo y sus piernas sólo podían temblar ¿Desde cuando alguien menor dejaba en tal shock a su superior?
Lo debía admitir, ese joven le había ganado por mucho y de nada servía su propia experiencia cuando le mostraba cosas nuevas, impulsivas, descaradas.—
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