26-30, F
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Sapphire666 · 100+, F
R/Off: Jejejeje, lo sé, pero así es ella.
R/On:
*En respuesta ella asintió sin abandonar la idea de deslizarse por barandal, claro ahora con la ayuda del joven, un acto un poco extraño a consideración de la menor, porque ella siempre había realizado esa maniobra infinidad de ocasiones y en otros lugares mucho antes de conocer al chico. Al quedar con los pies tendidos en el aire y ella en el mismo barandal, respondió.*
- ¿Disfrazarnos?, me parece bien, quisiera tener un disfraz de una princesa o un hada. -captó de inmediato la nueva sugerencia del joven, incluso la dirección que él señala- Bien, yo te seguiré ... a la sala de disfraces ...
*Bajaría con increíble agilidad y destreza, como si fuese un acróbata, optando por la primera opción que el muchacho le mencionó con la intención de hacerle abandonar su gusto por el deslizar en el barandal, una acción muy peligrosa que puede comprometer la vida, porque si un accidente llegase a sufrir en cuando a una mortal caída, lo mejor es que muera y no sobreviva bajo pésimas condiciones de salud que le destrocen de por vida, o mejor dicho, le dejen con una enorme invalidez que le impida seguir viviendo como una niña normal. Ante esa situación que el muchacho vislumbro en un principio, también es causa de la preocupación de los sirvientes, aunque es cierto que la pequeña es todo un encanto, pero ¿será prudente mantener a una niña sin poseer una previa información de ella?, más aún si se es sabido que el robo y tráfico de menores, siempre está a la orden del día, por ende, se puede malinterpretar la estancia de la niña en la mansión.*
*Así fue como ambos caminaron por ese pasillo con innumerables puertas, bellas cortinas bien acomodadas tras las grandes ventanas, aquel es un hermoso lugar, como si del hogar de un príncipe se tratase. En cuanto llegaron, Eve se adentró con él y vió a su alrededor de esa sala amueblada con un enorme espejo dividido en tres partes para denotar cada flanco, también grandes armarios de madera de caoba, y enmedio de la sala, unos cómodos sillones.*
R/On:
*En respuesta ella asintió sin abandonar la idea de deslizarse por barandal, claro ahora con la ayuda del joven, un acto un poco extraño a consideración de la menor, porque ella siempre había realizado esa maniobra infinidad de ocasiones y en otros lugares mucho antes de conocer al chico. Al quedar con los pies tendidos en el aire y ella en el mismo barandal, respondió.*
- ¿Disfrazarnos?, me parece bien, quisiera tener un disfraz de una princesa o un hada. -captó de inmediato la nueva sugerencia del joven, incluso la dirección que él señala- Bien, yo te seguiré ... a la sala de disfraces ...
*Bajaría con increíble agilidad y destreza, como si fuese un acróbata, optando por la primera opción que el muchacho le mencionó con la intención de hacerle abandonar su gusto por el deslizar en el barandal, una acción muy peligrosa que puede comprometer la vida, porque si un accidente llegase a sufrir en cuando a una mortal caída, lo mejor es que muera y no sobreviva bajo pésimas condiciones de salud que le destrocen de por vida, o mejor dicho, le dejen con una enorme invalidez que le impida seguir viviendo como una niña normal. Ante esa situación que el muchacho vislumbro en un principio, también es causa de la preocupación de los sirvientes, aunque es cierto que la pequeña es todo un encanto, pero ¿será prudente mantener a una niña sin poseer una previa información de ella?, más aún si se es sabido que el robo y tráfico de menores, siempre está a la orden del día, por ende, se puede malinterpretar la estancia de la niña en la mansión.*
*Así fue como ambos caminaron por ese pasillo con innumerables puertas, bellas cortinas bien acomodadas tras las grandes ventanas, aquel es un hermoso lugar, como si del hogar de un príncipe se tratase. En cuanto llegaron, Eve se adentró con él y vió a su alrededor de esa sala amueblada con un enorme espejo dividido en tres partes para denotar cada flanco, también grandes armarios de madera de caoba, y enmedio de la sala, unos cómodos sillones.*