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Aquello no era otra cosa que un libro, una de esas populares novelas que había llegado a apreciar en la Isla Narukami durante sus primeros días de visita en la Editorial Yae. Lo hojeó un poco, sin cuidado alguno delante de la sacerdotisa y terminó por detenerse en una página, aparentemente, al azar.— ¿Sabes, Sangonomiya Kokomi-san? Creo que tu estrategia se parece un poco a ésta, la que muestran en el capítulo cinco durante la batalla. ¿No crees que es bastante curioso como la ficción se parece a la realidad a veces?
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