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Y todo por culpa de la maldita amabilidad de Crepus Ragnvindr, la insistencia de su hijo y la curiosidad innata que iba despertando en Kaeya.
¿Por qué no ganarse su confianza plenamente si con ello podía cumplir su labor? ¿Por qué no engañarlos completamente si él ya vivía en un engaño? Debía ser como una araña que arrastraba a sus presas hasta la telaraña donde, llegado el momento, los emboscaría para atraparlos y, cuando tuviera el tiempo o el deseo, devorarlos. ¿El problema? Él había caído en una trampa sin darse cuenta.
El calor, el amor y la pertenencia que no esperaba sentir, jamás, eran quienes movían hilos en su interior para hacerlo dudar o, cuando menos, replantearse las cosas. ¿Por qué debía ser él quien cumpliera ese papel? ¿Por qué no alguien más? ¿Por qué pensaban que realmente un niño estaba listo para no dejarse guiar por sus emociones antes que el raciocinio?
¿Por qué no ganarse su confianza plenamente si con ello podía cumplir su labor? ¿Por qué no engañarlos completamente si él ya vivía en un engaño? Debía ser como una araña que arrastraba a sus presas hasta la telaraña donde, llegado el momento, los emboscaría para atraparlos y, cuando tuviera el tiempo o el deseo, devorarlos. ¿El problema? Él había caído en una trampa sin darse cuenta.
El calor, el amor y la pertenencia que no esperaba sentir, jamás, eran quienes movían hilos en su interior para hacerlo dudar o, cuando menos, replantearse las cosas. ¿Por qué debía ser él quien cumpliera ese papel? ¿Por qué no alguien más? ¿Por qué pensaban que realmente un niño estaba listo para no dejarse guiar por sus emociones antes que el raciocinio?
[ VI ]
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