**Un albino de cuerpo atlético y esbelto yacía recostado momentáneamente sobre sus antebrazos, con la vista celestina fija en el cielo únicamente con un orbe -el siniestro al perderle en un feroz encuentro del pasado, procurando mantenerle cubierto bajo un parche oscuro- contemplando las nubes de formas amorfas que recorrían una trayectoria según el viento.
Su melena rebelde recaía através de sus hombros llegando hasta su espalda baja, detrás de un cuerpo oculto , sobre la gruesa ramificación de un inmenso árbol. Su mente se veía invadida por centenares de problemas a los cuales buscaba una rápida pero exitosa solución y esto era por que finalmente siendo un guerrero encargado de preservar su raza ''Ribika'' también tenía que sobrevivir junto a una mortífera enfermedad que poco meses atrás había invadido su cuerpo, justo como el fenómeno ''The Void'' que devoraba su mundo, y todo aquello que conocía. Podía sentir como las fuerzas le abandonaban y la desesperación invadía cada vez más la fortaleza de su ser, con un realismo torturador situación que verdaderamente le afectaba, ya que siendo él un felino extremadamente orgulloso y tenaz jamás se dejaría vencer. Sin embargo aquella tarde decidió olvidarse de todo un rato a lo que tomo una pequeña siesta, pero cuando despertó se percato de un extraño detalle, y este era que el sitio en el que había dormido era diferente, probablemente otro mundo ajeno a lo que el acostumbraba. Inmediato se levanto esta vez bajo el pie del árbol, uno más pequeño, observó de forma sigilosa y suspiró, optando por inspeccionar la zona. La sorpresa una vez después de recorrer un camino de asfalto fue el encontrarse a una joven, y es que ciertamente se encontraba sorprendido por la gran diferencia de mundos, alertando los sentidos agudos del mercenario albino y provocando gran desconfianza en él, por tal motivo se detuvo y a una distancia considerable le dirigió algunas palabras, sin mantenerse así mismo sigiloso y preparado a cualquier posible ataque, observándola fijamente con su intimidante y desinteresado mirar.**
— Bien, me arriesgaré. A lo que le preguntaré señorita ¿aún nos encontramos en el Valle de Yuukokku? o ¿acaso soy yo quien esta en un sitio desconocido al mencionado? Estoy completamente desorientado en esta zona...