-el joven nota la exagerada tensión de ese extraño animal, pero solo ignora esas expresiones creyendo que solo busca algo- ...Shu shu, no tengo tiempo para jugar -exclama este mientras agita las manos expresando que se aleje-
La muchacha disfrutaba de la compañía del joven caballero por lo que, a pesar de que por su altura pudiera verse un poco intimidante a ojos de muchos, era la frescura de su personalidad y la sinceridad misma de cariño la que hacia que tratarla fuera relativamente fácil, o ese era el caso de aquellos que no fueran él. Sus grandes ojos se mostraron animados, llevando los brazos hacia la espalda en esos pequeños gestos que acentuaran su feminidad.
¿Eh? ¿Pasa algo?
No era como si se percatara del nerviosismo ajeno, por lo que en su ignorancia se acercó un poco a él, aproximando apenas el rostro como con ojos de análisis, incluso con un pequeño rastro de fraternal preocupación.
¿Te sientes mal? Estas rojo, no me digas que haz descuidado tu salud