Su día había sido extremadamente cansado, después de dos semanas fuera de la ciudad el aventurero había vuelto a aquel gremio que le había recibido para trabajos informales pero ciertamente aún no le contrataban formalmente. Deseaba buena comida y bebida por lo que entró a aquella posada llena de calidez y música tranquila tocada por los bardos, retiró el gorro de sus ropajes y se quedó observando donde sentarse; su mirada inmediatamente captó en aquel hombre de cabellos azules por lo que se acercó con calma y sonriente como siempre sin darse cuenta de la mujer sino hasta muy tarde.
— Yoh Eremes! Me sorprende verte en una taberna diferente a la del gremio! Te cae mal la comida de ahí? Acaso estás en una dieta!? Jajajaja