Calígula odiaba a los hombres literalmente debido a que había sido un hombre quién le había ocasionado tanto daño y culpaba de la decisión que tomó para convertirse en lo que era hasta el día de hoy, el representante del odio, la venganza y las plagas.
Calígula no podía hablar pues de su interior solo rugidos, fuego o veneno saldría sin embargo podía trasmitir algunos pensamientos y algunas palabras, por lo que una voz femenina llena de odio dijo "yo soy Calígula ¡Vete!" aquella voz solo era audible dentro de la mente del semi humano, además logró mandar imágenes como una película de su vida, logrando así revelar que ella no era un Dragón natural, si no el resultado de la crueldad del hombre y un pacto demoníaco antiguo, poderoso he incapaz de romper que no solo le había dado poder para vengar si no también sufrimiento eterno.
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Caligula fue alguna vez una hermosa mujer que sufrió mucho a manos de un Rey perverso, el cuerpo de la doncella fue torturado y mutilado para después ser desechado en el bosque y que las bestias hambrientas terminaran el trabajo, pero en plena agonía un demonio apareció y le ofreció un trato, la hermosa venganza por lo que aquella mujer con el alma envenenada aceptó al instante.
El demonio se encargó de que Caligula naciera del vientre de la esposa del Rey abriendo su cuerpo como crisálida y creciendo enormemente en cuestión de segundos para acabar con todo el reino desde dentro.
El Dragón no muerto no era una criatura agradable pues era carente de razonamiento dejándose dominar únicamente por sus instintos más salvajes, sin embargo los sellos mágicos impuestos por su amo suprimían en parte los deseos de matar por lo que Caligula miró al "humano" y lanzó un rugido fuerte y profundo del cual expulsó un aliento venenoso que fue capaz de marchitar plantas y matar todo tipo de criaturas que estuviesen cercas y que no contaran con defensa a los venenos — GROHAAAA!!