« Back to Album · Next »
This page is a permanent link to the comment below. See all comments »
¡Fuegos artificiales! Sus palabras causaban en él una especie de encantamiento. ¿O quizá era su voz, su aroma? ¡Toda ella! De a poco, fue bajando el tirante de su blusa, permitiéndose sentir más. Esos labios sabían a fresa: esa era la forma en la que describiría el sabor de su saliva. Sus dedos, descendieron lentamente hasta envolver su delgada cintura, su magro talle; ahí, haló de su cuerpo para apegarlo al propio. ¡Era una mujer angelical!
—Y yo te quiero a ti...
—Y yo te quiero a ti...
Add a comment...