[code]Era grosera y ruín la forma con la que la oprimía y exhibía como si quisiera adiestrarla, amaestrarla y dar a conocer a todos que era objeto de su propiedad. Su piel labrada de cristal y su esculpidas formas de exquisita niña mujer la mostraban como una verdadera golosina para darse un banquete.
¿Podrías al menos ser un poco más delicado?
Pero, ¿era realmente "su bocado"?, Ore-sama, tenía un semblante siniestro y mezquino ahora y le había puesto un zahiriente collar del cual colgaba una cadena de la que él podía tirar a gusto.
A-Ayato-Kun...Si los demás huelen mi sangre...van a comer de mí también.
Enlodada como una prostituta a sus pies, le tomó de la rodilla invadiéndola un letargo que evidenciaba su anemia al mareada caer sobre su pierna. [/code]